Por: Redacción Semanario de Junín
PÁGINAS CELEBRACIÓN DÍA DEL PANADERO PUBLICADAS EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 525 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 1 AL 7 DE AGOSTO DE 2026
El 4 de agosto se celebra el Día Nacional del Trabajador Panadero, fecha que recuerda la fundación de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, creada en 1887 y considerada el primer sindicato del sector en la Argentina y uno de los antecedentes más importantes del movimiento obrero organizado.
En Junín, la conmemoración encuentra a SUPPAJ atravesando un presente muy distinto al de sus comienzos. Al frente de la organización se encuentra Rosana Farías, quien lleva casi 31 años vinculada al gremio y 16 como secretaria general. Durante una entrevista con SEMANARIO, repasó el proceso que permitió transformar una filial que comenzó prácticamente desde cero en una institución con sede propia, consultorios médicos, escuela de oficios y una amplia red de beneficios para sus afiliados.
"La eficiencia se logra a través de un trabajo de años. Ahora en octubre cumpliré 31 años dentro de la organización, aunque son 16 años como secretaria general", resume Farías. Ese recorrido también permitió que la filial juninense ganara protagonismo dentro de la federación nacional que conduce Gastón Frutos.

Farías junto al titular de la federación nacional, Gastón Frutos.
"Ese apoyo nos ha permitido construir la sede y poner en marcha consultorios médicos con profesionales propios", destaca.
Cuando recuerda los inicios, Farías habla de un sindicato intervenido y con muy pocos recursos. "Nosotros somos una filial que arrancó de cero. Muchos tuvieron la suerte de heredar un terreno o alguna casa vieja. Cuando Abel Frutos (padre del actual titular de la federación) me puso como delegada normalizadora tenía apenas 26 años y el objetivo era reconstruir el sindicato. Nos llevó dos años y medio hacer las primeras elecciones y conformar una comisión directiva. Alquilábamos un salón con baño compartido porque el presupuesto no daba para más, pero empezamos a gestionar y a generar confianza entre los trabajadores."
Los primeros beneficios fueron modestos, aunque significativos para familias cuyos salarios estaban muy por debajo de la línea de pobreza.

Regalos a los afiliados por su día, plancheta para ellos, pelotas para sus hijos.
"Empezamos entregando útiles escolares y guardapolvos para los hijos de los afiliados. En aquella época no había paritarias y los salarios eran muy bajos. Debo tener guardada alguna escala donde el sueldo mínimo era de mil pesos y nosotros teníamos apenas 350 de básico."
Tiempo después decidió postularse para conducir el gremio y fue elegida secretaria general. "Costó muchísimo esfuerzo. Fuimos recorriendo lugar tras lugar, pero siempre mejorando la gestión. Nunca retrocedimos y cada paso significó también mejorar nuestra sede."
Un punto de inflexión llegó durante la gestión del entonces intendente Mario Meoni, cuando el sindicato consiguió el terreno donde hoy funciona su sede de Alberdi 1415.
"Más allá de que Mario tenía una bandera política distinta a la mía -porque por convicción tengo raíces peronistas- yo trabajo para quienes represento. No podemos encapsularnos. Conseguimos ese primer lote y ahí empezó todo."
"El sindicato es necesario, pero también hacen falta dirigentes que trabajen para la gente"
Farías sostiene que el crecimiento del sindicato estuvo directamente ligado a una administración cuidadosa de los recursos.
"Éramos un sindicato muy chico y con afiliados que ganaban poco. Hay algo que muchos no dicen: ¿de qué vive un sindicato? De los aportes del trabajador y de la trabajadora. Por eso hay que tener respeto y compromiso con cada peso que aportan."
¿Y cómo se traduce ese compromiso? "Devolviendo esos aportes en beneficios, infraestructura y capacitación."
Con esa premisa nació la escuela de panadería y pastelería, abierta no sólo a los afiliados sino también a toda la comunidad, permitiendo que muchas personas encuentren una salida laboral y con gran participación de inscriptos.
La dirigente considera que la planificación también fue determinante para atravesar momentos críticos como la pandemia.

El equipo que acompaña a Rosana en el día a día en Suppaj, a su derecha, Oriana, su hija; que también es su secretaria privada.
"Siempre digo que toda administración tiene que tener una reserva para los momentos difíciles. En esas situaciones el sindicato tiene que estar todavía más cerca del trabajador." Por eso, explica, que la comisión directiva analiza permanentemente cuáles son las principales necesidades de los afiliados.
“El trabajador entiende para qué sirve su aporte porque el sindicato está presente cuando realmente lo necesita"
"Hoy debatimos cómo ayudar frente al alquiler, el costo de los alimentos o la ropa para los hijos. Vivir le está costando a todos y, aunque hagamos respetar el salario, muchas veces no alcanza."
Esa realidad llevó al gremio a ampliar subsidios, reforzar la entrega de útiles escolares, sostener los festejos del Día del Niño y generar otros beneficios.
"El año pasado compramos casi 600 plazas turísticas. Ya están pagadas y el afiliado puede abonarlas en seis cuotas. También ofrecemos la posibilidad de tener una luna de miel totalmente cubierta."
Para Farías, ese tipo de políticas explican el respaldo que mantiene el gremio.
"Son beneficios dignos. El trabajador entiende para qué sirve su aporte porque el sindicato está presente cuando realmente lo necesita."

El salón de eventos para 150 personas recientemente inaugurado.
Rosana Farías sostiene que el crecimiento no responde a hechos aislados sino a una forma de trabajo.
"Tenemos un equipo que permanentemente piensa qué más podemos sumar."
Recuerda especialmente el convenio firmado con el municipio con la gestión de Pablo Petrecca durante la pandemia para elaborar los desayunos destinados a pacientes internados en el centro Pioneer.
"Políticamente estamos en otra vereda, pero trabajamos juntos. Las empresas colaboraron donando pan y facturas. Fue un esfuerzo enorme y luego pudimos tener el espacio para construir y desarrollar nuestro salón de eventos y los consultorios."
Hoy ese salón permite que afiliados y vecinos puedan realizar distintas celebraciones a un costo accesible.
"Eso es gestión. La retribución del trabajo tiene que volver a quienes uno representa. Si un trabajador quiere festejar los 15 años de su hija, encuentra un salón totalmente equipado, con capacidad para 150 personas y la posibilidad de pagarlo en cuotas."
"Si Dios quiere vamos a construir un camping y un centro recreativo. Ya tenemos los lotes." La dirigente resume su visión con una frase sencilla.
"El sindicato es necesario, pero también hacen falta dirigentes que trabajen para la gente".
Entre los proyectos que más la movilizan aparece el acceso a la vivienda.
"Los trabajadores quieren pertenecer a SUPPAJ y sienten orgullo de llevar la camiseta, pero mucha gente la está pasando mal. Podríamos hacer mucho más si existiera una mayor sensibilidad hacia las necesidades básicas."

El frente del sindicato de calle Alberdi en Junín.
Como ejemplo recuerda el caso de una afiliada. "Hablaba hace pocos días con una trabajadora que lloraba porque tiene cuatro hijos y no puede seguir pagando el alquiler. El gobierno se olvidó de la importancia del hábitat. No hablamos de regalar una vivienda, sino de generar oportunidades para acceder a ella."
En ese sentido recordó la entrega de veinte lotes realizada el año pasado junto al intendente de Chacabuco, Darío Golia.
"Lo importante es dejar de pagar un alquiler y empezar a construir la propia casa. Ese objetivo no lo podemos perder."
Como cada año, el Día Nacional del Trabajador Panadero tendrá su reconocimiento para los afiliados.
"Vamos a agasajarlos con un obsequio: una plancheta con sus implementos y una pelota por el Día del Niño. Es lindo que el sindicato se acuerde de una fecha tan importante para quienes ejercen este oficio y que cada trabajador sienta que forma parte de la organización."
La actividad continuará el 16 de agosto con una jornada destinada a las familias.
"Vamos a celebrar el Día del Niño en nuestro barrio con el que nos acompañamos cada día, compartiendo un chocolate caliente y muchas sorpresas para toda la comunidad. Queremos que los chicos pasen una tarde distinta. Tal vez algunos estén atravesando momentos difíciles en sus casas, pero si podemos regalarles unas horas de alegría, eso también tiene un enorme valor”.


