lunes 10 de agosto de 2026

LOCALES | 10 ago 2026

CONTRAPUNTO

La sala del Teatro San Carlos no está habilitada para funcionar

07:39 |La concejal de La Libertad Avanza Oficial, Belén Veronelli, desmintió públicamente al administrador del teatro, Eduardo “Condorito” Dimarco, quien aseguró que la sala cuenta con toda la documentación en regla. La edil sostiene que nunca se exhibieron los certificados que acrediten esa situación y volvió a cuestionar el rol del Municipio.


Por: Redacción Semanario de Junín

“Esta no es la ruta del dinero K; se asemeja a la ruta del dinero P”, escribió durante el fin de semana en sus redes sociales la concejal de La Libertad Avanza Oficial, Belén Veronelli. La publicación fue una respuesta al comunicado difundido por el encargado del Teatro San Carlos, Eduardo “Condorito” Dimarco, quien afirmó que el espacio “cuenta con habilitación municipal vigente, controles y certificaciones de Bomberos, cobertura de seguros y, en cada evento, dispone de Bomberos, servicio de ambulancia, primeros auxilios y personal de seguridad, priorizando siempre el cuidado del público”.

La concejal adelantó además que “la próxima semana se viene la parte 2 con detalles muy peculiares”, profundizando un conflicto que ya lleva más de un año y que también involucra al municipio de Junín por la estrecha relación que, según denuncia, mantiene el intendente Pablo Petrecca con el empresario de espectáculos.

Veronelli había presentado un pedido de informes a través del Concejo al Ejecutivo municipal. La respuesta oficial, aseguró, resultó contradictoria y llegó sin la documentación respaldatoria necesaria.

Según explicó, “el municipio sostiene que el teatro no necesita el certificado de siniestralidad de Bomberos”, mientras que el propio administrador afirma contar con ese documento. A su vez, señaló otra inconsistencia: el Gobierno local asegura haber otorgado la habilitación del teatro, pero nunca exhibió el certificado correspondiente.

Por eso, la edil concluyó que sin el visto bueno de Bomberos, “la sala no está habilitada” y sostuvo que el edificio “se encuentra en las mismas condiciones edilicias por las cuales fue clausurado en 2010”. En ese marco, admitió que “la confitería puede estar habilitada”, aunque remarcó que eso no implica que lo esté el resto del inmueble.

“No quiero un Cromañón en Junín”, afirmó finalmente, en alusión a la tragedia ocurrida en el barrio porteño de Once en diciembre de 2004.

VIEJA POLÉMICA

El Teatro San Carlos pasó a manos de la familia Dimarco para su recuperación y puesta en valor luego de supuestas denuncias presentadas ante la municipalidad por el estado de abandono del edificio, donde se acumulaban residuos y proliferaban roedores. La sala había sido clausurada durante la gestión del exintendente Mario Meoni.

Dimarco reacondicionó distintos sectores afectados por el paso del tiempo e inauguró el teatro en marzo de 2025. Sin embargo, las obras se limitaron esencialmente al recambio de butacas y alfombras, además de tareas de limpieza y pintura, tanto en el interior como en el exterior del edificio.

Nunca existió una remodelación estructural que permitiera garantizar las condiciones de seguridad exigidas tras la clausura.

Desde el mismo día de la reapertura, ceremonia que contó con la presencia del intendente Pablo Petrecca, SEMANARIO advirtió sobre la falta de garantías para el público, tras la consulta realizada al jefe del cuerpo de Bomberos y a personal del área municipal de Habilitaciones, quienes coincidieron en que no se había presentado la documentación técnica necesaria para certificar las condiciones de la sala.

A partir de allí comenzaron a desarrollarse espectáculos en un edificio cuya seguridad seguía sin estar acreditada mediante las certificaciones correspondientes.

SEGURIDAD CUESTIONADA

En medio de esa controversia, Dimarco donó una autobomba al cuerpo de Bomberos de Junín, un gesto que muchos interpretaron como una imagen paradójica sobre la relación entre determinados empresarios y el poder político local.

Lo concreto es que la sala principal nunca obtuvo la aprobación de Bomberos, aunque sí habría conseguido una habilitación parcial para la confitería ubicada en la planta baja.

La magnitud del teatro vuelve todavía más sensible la discusión: cuenta con 1.016 butacas en la planta baja, 391 en el pullman y otras 392 en el superpullman. Según especialistas consultados oportunamente, el principal problema radica en la evacuación simultánea de los niveles superiores, donde los flujos de personas terminan convergiendo en una misma vía de salida ante una eventual emergencia.

Dimarco intenta compensar esa situación disponiendo una autobomba y una ambulancia en la puerta durante los espectáculos. Sin embargo, esa logística no reemplaza el cumplimiento de la normativa vigente ni las certificaciones técnicas exigidas para un espacio de estas características.

DOCUMENTACIÓN AUSENTE

Lo más llamativo es que, mientras continúan realizándose funciones y generándose ingresos con una inversión edilicia limitada, nunca se hayan exhibido públicamente los certificados que acrediten que la sala reúne las condiciones de seguridad necesarias.

Durante más de catorce meses, tanto Dimarco como el municipio sostuvieron que todo estaba en orden. Sin embargo, recién ahora, a partir del pedido de informes impulsado en el Concejo Deliberante, el administrador del teatro difundió un comunicado asegurando que posee toda la documentación, aunque sin acompañar ningún respaldo que lo demuestre.

Veronelli prometió revelar nuevos datos durante esta semana. La expectativa es que la situación finalmente se esclarezca para que Junín pueda seguir disfrutando de espectáculos culturales, pero dentro de un marco de responsabilidad y con las garantías necesarias para la tranquilidad del público.

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias