Todo comenzó el martes, cuando el propietario de un bazar de la zona centrica de La Plata denunció que un hombre había ingresado al local y, aprovechando un descuido, se había robado un termo. No fue el golpe del siglo pero el caco se fue con el botín.
El comerciante, lejos de resignarse a la pérdida, revisó las cámaras de seguridad y guardó bien en la memoria la cara del amigo de los termos ajenos. Fue una decisión que resultaría clave apenas 24 horas después, porque el osado ladrón de termos cometió el error de merodear por las inmediaciones del negocio. El comerciante lo reconoció al instante, dio aviso al 911 y aportó las imágenes que ya tenía guardadas.

La Policía montó un operativo relámpago en la zona y logró interceptarlo en 8 y 46. Ahí quedó identificado como Manuel Ángel Álvarez, de 36 años, con domicilio en Ensenada, quien fue trasladado a la Comisaría Primera para dar explicaciones sobre su afición por los termos mal habidos.
La investigación no se detuvo en el bazar. Se pudo establecer que el mismo hombre estaría vinculado a otro episodio ocurrido un día antes, esta vez en un local de indumentaria masculina de la zona, de razón social Weiting, ubicado en 9 entre 48 y 49. Tal vez porque quería tomar mates con saco y le faltaba la corbata, es que intentó apropiarse de una, pero no lo logró.
Con estos antecedentes, la causa quedó caratulada como “hurto“ y pasó a manos de la UFI N° 15 y el Juzgado de Garantías N° 1 de La Plata, que ahora deberán determinar el verdadero alcance de esta cruzada solitaria por quitarle pequeñas pertenencias a los comercios del centro.