El desembarco del Big Mac a la nueva terminal de ómnibus movilizó parte de la gastronomía local, pero nadie imaginó que el cambio sería tan literal. Mientras los automovilistas esperaban pacientemente en la fila para estrenar el AutoMac, un grupo de jóvenes decidió que el mejor motor para buscar una hamburguesa era el de cuatro patas y así, sin bajarse del recado, hicieron su pedido por ventanilla.
Ante la mirada atónita de los empleados, la secuencia tardó cinco minutos en saltar de la vereda y los estribos a las pantallas de todo el país. Allí, los usuarios rebautizaron el pedido, que dejó el tradicional nombre y pasó a nombres más camperos como «McCaballo» o «McGaucho».

La postal del contraste absoluto copó las redes: mientras la multinacional ofrecía tecnología y rapidez, los gauchos juninenses le contestaron con riendas y paciencia criolla digna de un asado de domingo. No faltó quien se preguntó si el nuevo local de Ronald ofrece algún otro combo, con alfalfa de regalo.
La inauguración dejó en claro que la globalización llegó a la ciudad, pero las costumbres se defienden a caballo. Queda por ver si ahora el local de avenida Circunvalación y Ruta 7 agregará bebederos y palenques para la caballada.