Los transportistas de carga que esperaron durante más de un mes en la alta montaña mendocina comenzaron finalmente a cruzar la frontera hacia Chile. Tras un histórico cierre de 34 días provocado por temporales extremos de nieve y hielo, las autoridades habilitaron el paso internacional Cristo Redentor este martes a las 9 de la mañana.
La reapertura se realiza bajo un esquema de emergencia que prioriza exclusivamente al transporte pesado, y que deja de lado de forma temporal a los vehículos particulares y colectivos de pasajeros para evitar el colapso de la Ruta Nacional 7.

El operativo de circulación se organizó mediante un sistema de cápsulas de seguridad para trasladar a los camiones desde los playones de Uspallata hacia Punta de Vacas, antes de encarar el tramo final hacia la boca del túnel. Los choferes iniciaron la marcha en un escenario complejo, rodeados por imponentes muros de nieve acumulada y calzadas que aún presentan sectores con hielo. El uso de cadenas es obligatorio para todos los camiones que emprenden el cruce cordillerano.
La prolongada espera generó momentos de extrema tensión e incertidumbre entre los trabajadores del volante. Desde la Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (Aprocam) cuestionaron las demoras en el despeje de la calzada y la falta de agilidad para aprovechar el buen tiempo. Los representantes de la entidad empresaria fueron categóricos al evaluar la gestión de la contingencia: “El tiempo no se puede manejar, pero hay que aprovechar las oportunidades que da”.
El cronograma de transitabilidad establece que los camiones que viajen desde Argentina hacia Chile tendrán exclusividad para circular el martes, miércoles y jueves de 9 a 21. En tanto, el viernes y el sábado el sentido se invertirá para permitir el ingreso de los transportes que aguardan del lado chileno. Las autoridades fronterizas aclararon que no se permitirá el turismo interno más allá de Uspallata y que los conductores particulares deberán esperar a que se normalice el flujo de carga.
Ante las dificultades operativas y las pérdidas económicas que provocan estos bloqueos prolongados, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, criticó el sistema de coordinación actual y propuso una alternativa para agilizar el despeje de la ruta en el futuro. El mandatario provincial sugirió avanzar en una licitación conjunta entre ambos países para que el mantenimiento quede en manos de especialistas privados. Cornejo detalló los beneficios de este esquema: “La verdad que podría tener un servicio contratado ambos países y no estar coordinando 10 agencias distintas de distintos países”.
Según la propuesta que el ejecutivo mendocino llevará al Comité de Frontera en octubre, existen modelos exitosos en el hemisferio norte que demuestran que las tareas de limpieza pueden resolverse en plazos mucho menores.
“Hay varios ejemplos de empresas que prestan este servicio y limpian rápidamente en 48 horas, en 72 horas o en una semana si es un temporal muy fuerte y muy anormal como fue este”, argumentó el gobernador de Mendoza al respecto.
Mientras se debate el futuro del corredor, los camioneros avanzan a paso de hombre para descongestionar las playas de estacionamiento de Uspallata y los puntos de aparcamiento sobre la Ruta 7, donde todavía quedan miles de unidades a la espera de su turno para cruzar.