El gobierno de Estados Unidos puso en marcha una medida excepcional para intentar contener el precio de la carne vacuna dentro de su mercado. El presidente Donald Trump formalizó mediante un decreto la apertura de un nuevo cupo de importación temporal por 300.000 toneladas, aunque la Argentina no podrá acceder a ese volumen adicional.
El contingente fue creado bajo la denominación técnica de “Otros países o áreas” y estará disponible exclusivamente para Brasil, Paraguay, Irlanda, Japón y los Países Bajos. De esta manera, los frigoríficos argentinos quedaron fuera del esquema extraordinario dispuesto por Washington.
La exclusión no representa una sanción comercial contra la Argentina. Según la información disponible, tampoco alcanza únicamente al país, ya que Uruguay, Australia y Nueva Zelanda también quedaron al margen. La explicación está en que esas naciones ya tienen contingentes específicos y libres de aranceles acordados previamente con Estados Unidos.
En el caso argentino, además, existe un antecedente reciente. En febrero, la administración de Trump había acordado con el gobierno nacional una ampliación del cupo arancelario propio, que pasó de 20.000 a 80.000 toneladas anuales sin aranceles. Ese beneficio ya venía generando un fuerte crecimiento de las ventas realizadas por frigoríficos locales al mercado estadounidense. La decisión de Washington está vinculada con la situación que atraviesa la producción ganadera estadounidense.
El stock de ganado vacuno se encuentra en su nivel más bajo de los últimos 75 años, mientras que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, conocido como USDA, proyecta que la producción nacional de carne vacuna caerá 4% hacia fines de diciembre frente al año anterior.
La menor disponibilidad de hacienda está relacionada con distintos factores. Entre ellos aparecen fuertes sequías e incendios forestales en regiones productoras, que afectaron la oferta disponible.
A eso se suman las restricciones estrictas aplicadas al ingreso de ganado desde México. Esa limitación tiene como objetivo evitar la propagación del gusano barrenador del Nuevo Mundo, otro elemento que condiciona el abastecimiento del mercado estadounidense.
El escenario adquiere mayor relevancia por el nivel de consumo que registra Estados Unidos. El país es actualmente el mayor consumidor de carne vacuna del mundo en términos de volumen y ocupa el segundo lugar cuando se mide el consumo por habitante.
Frente a esa situación, la Casa Blanca apunta a que el ingreso excepcional de carne permita incrementar la oferta en un 10%. Al mismo tiempo, busca que los productos importados lleguen al mercado con un descuento del 25% respecto de los precios habituales de importación, con el objetivo de generar presión sobre los valores internos.
La nueva cuota comenzará a regir el 1 de septiembre y tendrá una duración de 90 días. El esquema fue dividido en tres etapas mensuales, con 100.000 toneladas previstas para cada tramo.
El primer período se extenderá del 1 al 30 de septiembre, mientras que el segundo abarcará del 1 al 30 de octubre. El tercer tramo comenzará el 31 de octubre y se mantendrá hasta que se termine el stock disponible o, como límite, hasta el 30 de noviembre.