El eclipse lunar de esta madrugada dejó postales muy distintas según el lugar del mundo, pero en la Argentina tuvo un protagonista claro: la vigilia nocturna. Cerca de la 1.11 de la madrugada, cuando el satélite alcanzó su punto máximo de ocultación —aproximadamente el 93% del disco lunar— miles de personas en Buenos Aires, Córdoba, Rosario y distintas ciudades del país siguieron el fenómeno desde balcones, terrazas y espacios abiertos, aprovechando que no requería ningún tipo de protección ocular ni equipamiento especial.
El eclipse comenzó con la fase penumbral a las 22.24 del jueves, avanzó hacia la umbra a las 23.33 y alcanzó su máximo cerca de la 1.13 del viernes, para finalizar completamente alrededor de las 4.01. En nuestra región, si bien había algunas nubes, el cielo relativamente despejado permitió seguir el avance de la sombra terrestre sin mayores obstáculos.
Fue el último eclipse lunar visible en el país hasta 2029, lo que sumó entusiasmo entre quienes se quedaron despiertos para verlo.Aunque el eclipse fue visible en gran parte del hemisferio occidental, cada región lo vivió de manera distinta: en Argentina, como un evento nocturno que reunió a observadores espontáneos; en Europa, como un espectáculo previo al amanecer; y en África, como una postal rojiza en las primeras horas del día.
La madrugada dejó una certeza compartida: incluso sin ser total, este eclipse parcial profundo —con más del 90% del disco lunar cubierto— ofreció un espectáculo que conectó a millones de personas alrededor del mundo con el cielo.