Por: Redacción Semanario de Junín
El rol de los funcionarios públicos está regido por principios elementales de neutralidad, probidad y afectación exclusiva de los recursos al bienestar de la comunidad. Sin embargo, en Junín, el intendente interino Juan Fiorini y el intendente con licencia y actual senador provincial Pablo Petrecca parecen haber adoptado una agenda paralela: la de agentes publicitarios de emprendimientos privados y foráneos.
Desde antes de la inauguración del centro comercial que alteró por completo la dinámica de la moderna terminal de ómnibus de la ciudad —dejándola reducida a una mínima expresión— “los cuñados” vienen realizando una intensa campaña de difusión. Lejos de limitarse a la gestión comunal, la maquinaria de comunicación institucional y el aparato de propaganda costeado con el dinero de los vecinos se han puesto al servicio de una casa de comidas rápidas, del centro comercial (mal denominado shopping) en general y, más recientemente, de una descarada promoción de una pista de patinaje sobre hielo que funcionará temporalmente en el predio.
Analizado bajo los estándares que rigen la ética en el ejercicio de la función pública, el accionar de los mandatarios tropieza con serios cuestionamientos legales y administrativos. Aunque la Ley Orgánica de las Municipalidades (Decreto-Ley N° 6769/58) de la Provincia de Buenos Aires contempla la colisión directa de funciones simultáneas entre Petrecca y Fiorini, el problema se traslada al terreno de la ética pública y la administración de los recursos del Estado.
La utilización de canales oficiales, pauta o la propia investidura institucional para convocar masivamente a los ciudadanos a visitar emprendimientos comerciales privados y de acceso rentado vulnera el principio de imparcialidad estatal.
El Estado municipal no puede ni debe funcionar como una agencia de marketing publicitario de empresas privadas.
Menos aun cuando dicho negocio foráneo se quedó con una infraestructura clave de la ciudad por el término de 30 años a través de un convenio que muchos sectores califican como un "pingüe negocio" en detrimento del patrimonio urbano.
Desde el punto de vista del control administrativo, la situación abre un interrogante crítico que el Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires debería auditar: ¿Se utilizaron recursos públicos, personal de prensa municipal o pauta oficial para solventar la publicidad de marcas nacionales y multinacionales?
De comprobarse el uso de fondos comunales para la promoción comercial de un privado, la conducta dejaría de ser una mera falta ética para rozar figuras penalizadas por la legislación vigente, como el incumplimiento de los deberes de funcionario público o el desvío indebido de recursos afectados a la comuna. ¿Se animará a la investigación algún fiscal o el mandamás general de los investigadores judiciales seguirá poniendo a Petrecca bajo el paraguas, tal y como hace el PRO con sus asociados en CABA y PBA?
Esta virtual sociedad entre la gestión municipal y el gran capital privado adquiere tintes de paradoja dramática si se la observa en el contexto socioeconómico actual.
La situación se ve todavía más agravada por la crítica coyuntura que atraviesan los comerciantes, industriales y PyMEs de Junín, quienes luchan a diario para mantener sus persianas abiertas frente a la presión fiscal, la caída del consumo y las políticas de ajuste a nivel nacional que tanto Petrecca como Fiorini avalan y respaldan políticamente, además de presionar con sus propias tasas.
Mientras el tejido comercial local se achica y sobrevive “a duras penas”, el municipio destina su capacidad operativa y comunicacional a aplaudir y promocionar un negocio foráneo que le venden a la comunidad como “generador de empleos” pero no logra ni cerca compensar los que se perdieron desde 2024 con el cierre de emprendimientos locales, siendo que tampoco son cargos bien remunerados y menos todavía de personal especializado.
La pregunta que flota en las calles de la ciudad e interpela directamente a las autoridades es tan simple como lapidaria: ¿Acaso si algún comerciante local llama al 147, Petrecca y su cuñado irán prestos con el aparato de propaganda municipal para filmar y subir a las redes las bondades de su emprendimiento?
O se trata de un negocio paralelo de “los cuñados” y por eso le ponen tanta intensidad como no se les nota en sus actividades obligatorias, que deben enfocarse a mejorar la vida de los vecinos tanto desde la municipalidad como en la legislatura provincial.