El PRO busca imponer a Juan Fiorini como el candidato único de La Libertad Avanza (LLA) en Junín, utilizando como moneda de cambio su condición del "semáforo" electoral para blindar los distritos que ya gobierna.
Los primeros acercamientos entre el PRO y La Libertad Avanza empiezan a mostrar algunas señales en torno a la alianza electoral que ambas fuerzas quieren reeditar para correr al peronismo de la Gobernación de Buenos Aires en 2027. Uno de los principales puntos de las negociaciones será la definición de las candidaturas a las intendencias, un punto en el que habrá que tener en cuenta varios factores.
En las intendencias que gobierna el PRO, el acuerdo podría respetar la jefatura amarilla, algo que desea el macrismo, pero que los libertarios también entienden como una parte de la estrategia: sería inútil dividir aguas y abrirle paso al peronismo en un municipio que está ordenado. Acaso el mayor punto de negociación pasará por donde ambos espacios forman parte de la oposición.
En la provincia, que concentra el 38% del padrón electoral nacional, la perspectiva es otra. Todos los caminos conducen a la candidatura a gobernador del jefe de Gabinete Diego Santilli. Por nombre, conocimiento en la opinión pública y el currículum en el que se anota dos victorias contra el peronismo, parece difícil que LLA ensaye otro apellido. No obstante, la discusión fina será por las candidaturas en los 135 municipios bonaerenses.
El macrismo busca frenar cualquier tipo de avanzada violeta en los distritos que gobiernan jefes comunales amarillos. Por ejemplo, en Vicente López, todo se encamina a que Soledad Martínez se presente a la reelección sin una sombra libertaria. Quizás las conversaciones en ese municipio pasen por la integración de las nóminas locales. Algo parecido podría pasar en Junín, donde manda el senador Pablo Petrecca, aunque gobierne un hombre de su riñón, Juan Fiorini, y LLA podría hacer mediciones para ver si tiene un candidato más competitivo.
El mismo caso podría repetirse en San Isidro, conducido por Ramón Lanús, que tiene posibilidades de ser reelecto. De no cambiar la ley electoral, Guillermo Montenegro no podría presentarse en Mar del Plata, pero conserva la jefatura política. LLA tiene intenciones de competir, aunque parece dificil que lo haga sin el apoyo de su socio, que empujaría al concejal amarillo Fernando Muro.
Es incierto lo que puede pasar en municipios como Zárate, que gestiona Marcelo Matzkin -hombre de Cristian Ritondo-, pero donde LLA está impulsando al exfutbolista Oscar Ahumada. En la misma línea asoman Pergamino y Nueve de Julio, que el año pasado exploraron ofertas electorales por fuera de la alianza pro libertaria. El PRO también gestiona Pinamar, Arrecifes, Campana, Lobos, Puán y Coronel Pringles.
Hay municipios en los que no está claro el panorama y que probablemente tengan la definición de la candidatura en función de si hay o no PASO, si hay o no desdoblamiento y, sobre todo, qué dirigente es más competitivo electoralmente. Uno de esos casos es La Plata, donde el PRO y LLA son oposición y tienen jefaturas emergentes. Allí podría tenerse en cuenta quién será el candidato del oficialismo -un punto central-, cuándo se vota y, en última instancia, el apellido.
En el PRO afirman que Macri nunca juega a perder, pero que hará sombra hasta el último momento con Hernán Lacunza como candidato a presidente y Petrecca a gobernador. Hay una idea madre: ampliar. Las conversaciones con el radicalismo ya se iniciaron y buscarán expandir esa oferta todo lo posible, para lograr arrebatarle al peronismo la provincia de Buenos Aires.