En un contexto de caída del consumo, mayor peso de las ventas online y crisis interna, Musimundo cerró 20 sucursales en el nordeste del país, más precisamente en Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones. La compañía no dio precisiones pero allegados dijeron a Infobae que se habrían perdido más de 100 puestos de trabajo.
En el marco de su concurso preventivo, versiones cercanas a la empresa confirmaron a este medio que buscarán saldar la deuda de la compañía y salir del paraguas judicial. También ratificaron el cierre de las sucursales, pero advirtieron que se trata de establecimientos donde están “duplicados”. Esto es, localidades donde la marca tiene más de un punto de venta.
La medida sorprendió a los empleados de las sucursales alcanzadas, que esperan precisiones sobre el pago de salarios adeudados y las indemnizaciones correspondientes tras los cierres, según reportó el medio Conclusión.
“Hasta el martes pasado el gerente regional nos decía que pasábamos todos con nuestra antigüedad a la nueva empresa que iba comprar”, contó a Misiones Online Noelia Ibarra, quien trabajaba en uno de los locales de Posadas desde hace 16 años.
Carsa, la empresa chaqueña propietaria de la cadena de retail, había pedido en julio el concurso preventivo, una decisión que la firma notificó oficialmente a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires a través de una comunicación formal.
La compañía ya había apelado anteriormente a esta herramienta judicial como mecanismo para reestructurar sus obligaciones. En junio de 2018, se había presentado en concurso de acreedores, en aquel momento con una deuda declarada de 900 millones de pesos.
Ahora, según los datos del central de deudores del Banco Central, a fines de mayo de 2026 la firma registraba pasivos con entidades bancarias por aproximadamente 3.060 millones de pesos. El principal acreedor es el Banco Nación, con una deuda cercana a los $1.549 millones, mientras que el Nuevo Banco del Chaco aparece con otros 300 millones de pesos. La deuda concursal asciende a 63.500 millones de pesos.
La decisión de recurrir al concurso preventivo no estaría vinculada con un incumplimiento bancario inminente, sino con la intención de ordenar y reestructurar el conjunto de los pasivos de la compañía.
El panorama plantea un desafío para las cadenas de electrodomésticos y tecnología, que deben sostener su operación en un mercado con consumo debilitado, costos elevados y nuevos hábitos de compra.