martes 15 de septiembre de 2026

SEMANAGRO | 13 sept 2026

SEMANAGRO

El “Niño” y la siembra, esa es la cuestión

Para los productores, agrónomos y actores económicos del noroeste bonaerense, arrancar la siembra de los cultivos estivales con un perfil de humedad en los suelos que se ubica netamente por encima de los valores habituales representa una moneda de dos caras.


Por: Redacción Semanario de Junín

SECCIÓN SEMANAGRO PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 531 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 12 AL 18 DE SEPTIEMBRE  DE 2026

La campaña agrícola de verano 2026/2027 pone en marcha sus motores bajo un escenario climático tan imponente como desafiante para los productores de la pampa húmeda. Según los informes técnicos elaborados por el Centro de Información Agroclimática y Ambiental de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (CIAg-FAUBA), el ciclo productivo se inicia condicionado por la consolidación de un fenómeno de El Niño de fuerte intensidad, el cual no solo se encuentra plenamente activo en el Pacífico ecuatorial, sino que exhibe anomalías térmicas sumamente elevadas que replican y superan los registros de los grandes eventos históricos del sector.

Este panorama general, marcado por oscilaciones térmicas globales y temporales severos que ya se hicieron sentir con fuerza durante el mes de agosto en distintos puntos del país —desde nevadas históricas en la cordillera hasta crecidas de ríos en el Litoral y ráfagas destructivas en la Mesopotamia—, adquiere matices muy particulares al bajar la lupa sobre el noroeste de la provincia de Buenos Aires y, de manera muy especial, sobre el partido de Junín y su tradicional cuenca lagunar.

El "hiper-niño" ya despliega su influencia sobre el Pacífico y marca el compás de una gruesa que promete abundancia hídrica

Para los productores, agrónomos y actores económicos del noroeste bonaerense, arrancar la siembra de los cultivos estivales con un perfil de humedad en los suelos que se ubica netamente por encima de los valores habituales representa una moneda de dos caras.

De acuerdo con las advertencias técnicas difundidas desde la FAUBA, este arranque hídrico holgado encuentra un antecedente directo en la campaña 2015/2016, otro ciclo atravesado por un Niño de características fuertes que dejó importantes excesos de agua en el oeste bonaerense, la Mesopotamia y el norte del territorio nacional.

Sin embargo, la gran diferencia estructural radica en que el área afectada por estos excesos hídricos iniciales es hoy notablemente mayor, extendiéndose con fuerza hacia el centro-norte, el norte cordobés, La Pampa y franjas patagónicas, lo que dibuja un mapa regional donde la sed de los perfiles productivos ha quedado totalmente saciada antes de colocar la primera semilla de soja o maíz.

En el partido de Junín y sus inmediaciones, situadas estratégicamente en el corazón de esta llanura interconectada por sistemas hídricos complejos, la abundancia de agua en los suelos es una noticia que genera tanto alivio agronómico como una prudente alerta hidrológica.

La región, caracterizada por su fuerte impronta agrícola y tambera y en parte ganadera, depende de una adecuada recarga de los perfiles para garantizar el éxito germinativo y el posterior desarrollo vegetativo de la gruesa.

No obstante, las proyecciones climáticas analizadas por los especialistas de la cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la FAUBA advierten que la probabilidad de que este evento cálido mantenga su vigor durante toda la primavera y el verano ronda el 90% y el 70% respectivamente, lo que implica la recurrencia casi segura de precipitaciones acumuladas mensuales que superarán los promedios históricos en una porción considerable de la franja central del país.

Este contexto adquiere una dimensión crítica si se observa el comportamiento del sistema lacustre y los bajos naturales que circundan a Junín.

Las famosas lagunas del partido -como el complejo Mar Chiquita y Gómez- actúan como sensibles termómetros y reguladores del excedente hídrico regional. Con napas freáticas que ya se posicionan en niveles elevados debido a las recurrentes lluvias de invierno y a los frentes de tormenta desatados en las últimas semanas, la llegada de una primavera con pronósticos de precipitaciones superiores a lo normal en el este de la Región Pampeana enciende luces amarillas respecto al riesgo de anegamientos temporarios en los bajos agronómicos y caminos rurales de la red terciaria.

Si bien históricamente los eventos de Niños muy fuertes han presentado comportamientos dispares o primaveras relativamente moderadas en algunos sectores específicos del este provincial, el combo actual de un suelo ya cargado al límite desde el vamos limita drásticamente la capacidad de absorción y almacenamiento ante cualquier evento de lluvias intensas concentradas en cortos períodos de tiempo, un patrón meteorológico que se ha vuelto moneda corriente debido al cambio climático global.

A nivel térmico, el pronóstico trimestral elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y analizado por la academia agrega otra variable de peso para los productores juninenses.

Las famosas lagunas del partido -como el complejo Mar Chiquita y Gómez- actúan como sensibles termómetros y reguladores del excedente hídrico regional

Contrariamente a lo que ocurre en el norte argentino, donde se anticipan temperaturas superiores a los registros habituales, la franja central del país -en la cual se inserta de lleno el noroeste de Buenos Aires- transitará una primavera con chances de registrar valores térmicos ligeramente más frescos que lo normal.

Este comportamiento, típico de la profundización de los efectos dinámicos de los Niños intensos en el Cono Sur, puede incidir en la dinámica de desarrollo inicial de los cultivos de verano, retrasando levemente las tasas de crecimiento temprano de los maíces tempranos o exigiendo un monitoreo exhaustivo de sanidad vegetal frente a la posible proliferación de patógenos fúngicos favorecidos por un microclima húmedo y templado-fresco en superficie.

Para el productor agropecuario de Junín y la zona de influencia, el desafío técnico de esta campaña no pasa por la falta de agua, un fantasma que castigó duramente en ciclos anteriores, sino por el manejo eficiente de los excesos y la gestión precisa del riesgo climático.

La decisión sobre las fechas de siembra, la elección de los híbridos o variedades con mejor comportamiento sanitario frente a excesos hídricos y la revisión constante de los sistemas de drenaje predial se convierten en herramientas fundamentales para blindar el margen de rentabilidad en un año donde la naturaleza operará con el acelerador a fondo.

Desde la perspectiva científica aportada por la FAUBA, el escenario está planteado: el "hiper-niño" ya despliega su influencia sobre el Pacífico y marca el compás de una gruesa que promete abundancia hídrica, pero que exigirá máxima cintura agronómica para evitar que la bonanza del agua acumulada en los perfiles se transforme en un dolor de cabeza por saturación y anegamientos en los campos del noroeste bonaerense.

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