lunes 14 de septiembre de 2026

BONAERENSES | 14 sept 2026

Intervención artística

Arte en contexto de encierro: esculturas hechas por presos transforman la Unidad 61

17:06 |Un suboficial y personas privadas de la libertad en el penal de Melchor Romero crearon piezas artísticas con materiales reciclados para embellecer los jardines, promoviendo el trabajo en equipo, la reinserción social y la dignidad en el entorno carcelario.


Al traspasar el ingreso al sector penal de la Unidad 61 de Melchor Romero, los visitantes y el personal son recibidos por una postal atípica para el ámbito penitenciario. El césped verde claro, enmarcado por hileras de agapanthus, da paso a un parque poblado por una variada diversidad de esculturas hechas a mano. Esta intervención artística busca transformar el paisaje cotidiano en un espacio más amigable, apacible y contenedor, especialmente para los familiares que acuden periódicamente a visitar a los internos alojados en el establecimiento.

Entre los caminos del predio se aprecian réplicas de animales de distintos tamaños y especies, confeccionadas mediante la reutilización de madera, ramas secas, barras de hierro y antiguos repuestos automotrices. La iniciativa es el resultado de una tarea conjunta liderada por el suboficial mayor Martín Ricatti, quien contó con el valioso acompañamiento de varios de sus compañeros de servicio y de un numeroso grupo de personas privadas de la libertad con vocación artesanal.

Con una extensa trayectoria de 29 años dentro del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), enfocada mayoritariamente en el área de requisa, Ricatti se incorporó hace tres años al sector de Tratamiento de la Unidad 61. Al asumir sus nuevas funciones, percibió rápidamente la conveniencia de encauzar las horas del personal e internos hacia labores comunitarias de mantenimiento y embellecimiento. Lo que comenzó de forma modesta mediante la recolección de residuos, el trazado de veredas y el armado de canteros, derivó en una profunda transformación del predio.

En las primeras etapas, el suboficial rescató especímenes salvajes de agapanthus que crecían de forma desordenada en los rincones del penal y los multiplicó por todo el cerco perimetral. Con el paso de los meses, las tareas se intensificaron hasta lograr la plantación de decenas de árboles y flores en el acceso principal, el área de Sanidad y la zona de estacionamiento. No obstante, tras un viaje a Sierra de la Ventana donde observó figuras de ciervos armadas con follaje, Ricatti decidió trasladar esa inquietud artística al taller del establecimiento.

Materiales reciclados para crear piezas de valor

La idea fue recibida con entusiasmo por internos con buena conducta y destreza en la realización de manualidades. Utilizando ramas secas recolectadas del parque, la cuadrilla elaboró la primera escultura de madera, iniciando un proceso creativo ininterrumpido. Para escalar el proyecto, el suboficial aportó sus propias herramientas particulares y sumó cubiertas en desuso de bicicletas y automóviles, moldeando caucho para dar vida a representaciones a escala de cóndores, ñandúes, flamencos y cigüeñas.

La diversificación de técnicas permitió posteriormente incorporar la herrería y la carpintería en piezas de uso práctico y decorativo. De este proceso surgieron obras como una veleta con los puntos cardinales destinada al puesto de control interno, un molino de jardín grabado con la leyenda «Unidad 61», un macetero con la estructura de un triciclo antiguo y carretillas ornamentales. El dinamismo del taller llamó la atención de artistas externos que sumaron sus aportes al patrimonio del penal.

Un legado de trabajo para la reinserción social

Próximo a alcanzar la jubilación tras casi tres décadas de servicio, el suboficial Ricatti expresó su orgullo por la labor desempeñada en equipo. La experiencia demostró de forma práctica la factibilidad de generar proyectos constructivos con personas privadas de la libertad que buscan alternativas reales de reinserción social. Su objetivo inmediato es afianzar esta metodología de trabajo para que sus compañeros le den continuidad a la iniciativa cuando él se retire.

El proyecto contó con la colaboración activa de los suboficiales mayores Ariel Barreto, Juan Olivares y Juan Rojas. Asimismo, la nómina de internos que hicieron posible la transformación del predio incluye a Hugo Llanos, Jorge Nascroile, Juan Citati, Esteban Sosa, Jonathan Copani, Richard Pereyra, Moisés Bazalar, Wilder Bazalar, Jorge Domínguez, Rodrigo Lapadula y Matías Lorenzo, cuyos esfuerzos permitieron humanizar la vida cotidiana dentro de la Unidad 61.

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