Por: Redacción Semanario de Junín
Cuando aún resuena el escándalo y duro revés judicial y administrativo por el fallo del Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires (Expediente N° 3-059.0-2024), que desaprobó las cuentas públicas y aplicó multas y cargos solidarios al ex intendente y actual senador provincial Pablo Petrecca, junto a otros exfuncionarios de su gestión, por más de 16,8 millones de pesos, confirmando la existencia de graves irregularidades y sobreprecios en la compra de luminarias LED, se sumó un nuevo capítulo de tensión política y creciente malestar, con el fuerte incremento que pagan los vecinos en la Tasa de Alumbrado Público.
El foco del debate actual radica en el descontento de los contribuyentes ante las boletas de electricidad que no paran de subir, potenciadas por un recargo impositivo municipal del 25% calculado directamente sobre el consumo neto residencial. Distintos sectores de la oposición y vecinos de la ciudad cuestionan la falta de proporcionalidad de este esquema, señalando que se ha convertido en una de las cargas tributarias locales más elevadas de la provincia de Buenos Aires.
El cuestionamiento de fondo apunta a una profunda distorsión: al aplicarse como un porcentaje directo sobre el consumo particular puertas adentro, el sistema castiga a quien más energía consume en su hogar. De este modo, un vecino que gasta más electricidad de forma privada termina pagando un monto mucho más alto por el alumbrado de su cuadra, aunque la cantidad de focos públicos frente a su vivienda y la prestación recibida sean exactamente las mismas que las de un contribuyente de menor consumo.
¿Por qué el ahorro en las nuevas luces LED se diluye en las arcas municipales en lugar de transformarse en una reducción real a los vecinos?
A esta contradicción se añade la falta de respuestas sobre el destino del ahorro fiscal. El propio Petrecca, en sus tiempos de Intendente, reconoció públicamente que la reconversión masiva del parque lumínico —con la incorporación de más de 17.000 luminarias LED— reduce drásticamente el consumo eléctrico de la red general y abarata significativamente los costos de mantenimiento técnico.
Ante este escenario, la pregunta que se replica en los barrios y en un sector del Concejo Deliberante es inevitable: si el servicio ahora es mucho más barato y eficiente de producir, ¿por qué ese beneficio económico se diluye en las arcas municipales en lugar de transformarse en una reducción real de la alícuota para quienes lo financian mensualmente? ¿Qué sentido tiene el ahorro para el bolsillo del contribuyente, si el mismo no regresa en forma de reducción en el precio que paga en sus tarifas?
Atendiendo esta situación, el interbloque de concejales de la oposición presentó un proyecto de ordenanza para retrotraer de manera inmediata la alícuota de la Tasa de Alumbrado del 25% al 15% para los usuarios residenciales, argumentando que las subas exponenciales en la boleta de luz asfixian las economías familiares. Por su parte, el argumento oficial defendió la vigencia de la estructura impositiva al sostener que los fondos recaudados se reinvierten directamente en seguridad urbana e infraestructura para financiar proyectos clave.

La comparación con los distritos vecinos deja a Junín en una posición de extrema presión fiscal. Como ocurre también con la Tasa de Combustibles, donde cada vez que se llena un tanque, alrededor de 500 pesos van para el municipio, sean autos de Junín o de otros que circulen por las rutas de la ciudad y tengan que cargar combustible en Junín; el actual intendente interino Juan Fiorini, defiende la continuidad del "Modelo Junín" manteniendo en este caso la alícuota en el 25% para la tasa de alumbrado mientras las comunas de la zona operan con esquemas notablemente inferiores.
En la mayoría de los partidos de la región, las tasas de alumbrado público se ubican entre el 15% y el 18% sobre el consumo. Ciudades con configuraciones urbanas similares no cargan de forma tan agresiva las boletas domiciliarias, lo que ha llevado a legisladores locales a presentar proyectos de ordenanza urgentes para retrotraer el cobro en Junín al 15%.
" Hoy tenemos una tecnología mucho más eficiente y, sin embargo, los vecinos pagan el porcentaje más alto de la provincia", reclaman desde la oposición, advirtiendo que la energía eléctrica residencial acumuló subas superiores al 600% desde finales de 2023, volviendo la tasa municipal prácticamente impagable para muchas familias.
Tasa de alumbrado: Es el "impuesto oculto" de Junín que el oficialismo defiende para tapar que gasta mal y contrata caro
El porcentaje que hoy pagan los juninenses no siempre fue tan asfixiante; la tasa fue escalando a lo largo de las últimas gestiones municipales:
Gestión de Abel Miguel: El cobro del servicio se implementó inicialmente integrado a las facturas de luz con una alícuota moderada del 15%.
Gestión de Mario Meoni: El tributo sufrió su primera modificación de relevancia, elevándose para consolidarse en el 18%.
Gestión de Pablo Petrecca: Bajo este mandato se dio el salto más drástico, incrementando la alícuota al 25% actual para los usuarios residenciales (T1), un porcentaje que se mantiene inalterable en la administración de Juan Fiorini a pesar del nuevo contexto tecnológico.
La ecuación es tan simple como indignante: el municipio gasta mal, contrata caro y puentea los controles, y cuando las cuentas no cierran, la solución oficial siempre es la misma: aumentar los impuestos locales.
Los juninenses están pagando las luces LED dos veces. La primera, a través de los millonarios sobreprecios que hoy condena la provincia; la segunda, cada vez que abren la boleta de servicios y descubren una suba asfixiante en las tasas que financian ese mismo alumbrado defectuoso.
La modernización tecnológica de la ciudad no puede ser la pantalla para el beneficio de unos pocos y el ahogo financiero de la mayoría. El fallo es un baño de realidad: para que haya luz en la gestión, primero hay que terminar con las zonas oscuras de la corrupción administrativa.