viernes 25 de septiembre de 2026

LOCALES | 24 sept 2026

GESTION DE MANIPULACIÓN

La ciudad detrás de la foto

El gobierno de Petrecca y Fiorini convirtió la comunicación política en una herramienta para construir una falsa imagen de Junín en crecimiento. Mientras las redes se llenan de inauguraciones, inversiones y sonrisas oficiales, otros datos muestran una ciudad atravesada por el cierre de comercios, el endeudamiento, la presión de las tasas y problemas sociales que no entran en el cuadro.


Por: Redacción Semanario

Hay un Junín que aparece todos los días en las redes sociales. Es el de las inauguraciones, las obras, los anuncios, las inversiones, las reuniones y los funcionarios sonrientes junto a empresarios, vecinos o representantes de instituciones. Es una ciudad que parece avanzar sin demasiados obstáculos, donde cada apertura confirma el “Modelo Junín” y cada acto oficial funciona como la prueba de que el camino elegido es el correcto.

Se trata de la estrategia municipal impulsada desde hace 10 años, que entendió que el exceso de estímulos visuales nos lleva a buscar gratificación rápida en lugar de reflexionar. Por eso el ciudadano puede llegar a creer que una opinión es mayoritaria simplemente porque es la que encuentra todos los días delante de sus ojos.

En general, vemos miles de fotos y videos todos los días sin detenernos a procesar su verdadero significado y gran parte de lo que consumimos es superficial, artificial o muestra vidas irreales que parecen perfectas.

El problema es que existe otro Junín, mucho más real, sin el maquillaje y bastante menos atractivo para la fotografía institucional, que aparece cuando se dejan de mirar las publicaciones y se observan los números de la gestión.

Ahí están las 687 bajas administrativas de comercios registradas entre 2024 y 2025.

Ahí están también los datos de la Sociedad Comercio e Industria de Junín, que durante el segundo trimestre de 2026 encontró que el 30% de los establecimientos relevados había reducido personal y otro 17% anticipaba nuevas reducciones, mientras las ventas habían caído 16,8% interanual.

No son opiniones opositoras ni interpretaciones partidarias: son indicadores que describen la actividad económica de la ciudad.

¿Cómo se compatibiliza ese escenario con un discurso oficial que insiste en presentar a Junín como un polo de crecimiento y generación de empleo?

La respuesta no puede encontrarse en una inauguración aislada ni en la llegada de una cadena comercial que recibió todos los favores.

Una ciudad puede recibir inversiones y, al mismo tiempo, perder comercios, puestos de trabajo y capacidad de consumo. El problema comienza cuando una de esas realidades es mostrada permanentemente y la otra queda fuera del encuadre.

El mecanismo no es nuevo en política y -lamentablemente- lo usan casi todos. Lo novedoso es la escala que permiten las redes sociales, donde una administración puede producir y distribuir su propio relato prácticamente sin intermediarios, con un “periodismo” en su mayoría obsecuente.

Vemos miles de fotos y videos todos los días sin detenernos a procesar su verdadero significado y gran parte de lo que consumimos es superficial

Cada actividad del “los” intendentes como Pablo Petrecca (con licencia) y Juan Fiorini (interino) genera fotografías, videos, declaraciones, placas, publicaciones y reproducciones. La misma escena puede multiplicarse durante horas en distintas plataformas hasta convertirse en una presencia permanente (¿qué tiempo dedican a hacer lo que deben hacer?).

Entonces, cuando todos los días se habla de desarrollo, el desarrollo termina pareciendo un dato aunque los indicadores económicos obliguen a discutirlo. Cuando una gestión muestra una sucesión de inauguraciones, ya sea de una cuadra de asfalto o cordón cuneta, una manzana de luces led o una hamburguesería, la suma de esas imágenes construye la sensación de movimiento. Y si alrededor de esa narrativa se forma una comunidad digital de seguidores, comentarios favorables y reproducciones, la percepción de respaldo puede terminar confundida con el respaldo real de la sociedad.

El gobierno local sabe que, en una comunidad del interior de la provincia de Buenos Aires de 100.000 habitantes, se estima que aproximadamente entre 60.000 y 75.000 personas interactúan activamente y se identifican con publicaciones en redes sociales. Por eso trata de aprovecharlo a su favor bajo la premisa de “publicar todos los días a toda hora, no importa qué, pero estar presentes”.

No se trata de negar que las obras o inversiones existan. Se trata de discutir qué parte de la ciudad representan y cuál es el beneficio del conjunto.

Un nuevo centro comercial con grandes cadenas y fast food incorporado es una inversión y puede generar empleos.

Pero también puede ser leído desde otro lugar: el de los comerciantes juninenses que llevan años sosteniendo sus negocios, pagando alquileres, tasas, servicios, salarios y cargas fiscales en un mercado que perdió poder adquisitivo.

Para ellos, la competencia no ocurre en las mismas condiciones que para una compañía con capacidad financiera, escala de compra y una estructura comercial mucho más amplia.

Por eso la discusión relevante no pasa por cuestionar que llegue inversión privada con privilegios, sino por saber qué hace el Estado municipal frente a quienes ya estaban allí.

¿El desarrollo consiste simplemente en atraer grandes operadores, aun cuando pequeñas y medianas empresas locales no puedan acceder a condiciones semejantes?

¿Qué políticas municipales existen para sostener al comercio de cercanía? ¿Cuántos de los que bajaron la persiana recibieron el mismo acompañamiento que reciben quienes llegan para inaugurar un nuevo emprendimiento?

Esas preguntas resultan especialmente necesarias cuando el relato oficial coloca el concepto de “generación de empleo” en el centro de la escena.

Porque mientras se anuncia un puesto de trabajo nuevo como una conquista, la ciudad también registra pérdida de personal, caída de ventas y cierres. Entra en cuentagotas y se va como un torrente.

La contradicción del relato se vuelve todavía más visible cuando se observa el endeudamiento de las familias juninenses.

El informe elaborado con datos de la Central de Deudores del Banco Central muestra que el 21,15% de quienes accedieron a créditos en Junín registra atrasos en sus pagos y la tasa de mora sobre el monto adeudado llega al 14,23%, el nivel más alto entre los municipios de la región incluidos en la comparación.

Si la mora promedio alcanza los 3,51 millones de pesos por deudor, cuál es el motivo de la propaganda petrequista para mostrar prosperidad y apostar al consumo.

Este mensaje, deja en claro que desde hace 10 años vienen gobernando para los alrededores de la zona céntrica, marginando en las atenciones a las zonas suburbanas y los pueblos del distrito.

Es sabido que el crédito que hoy mantiene insomne a tantas personas en buena parte terminó utilizándose para afrontar gastos corrientes, cubrir necesidades básicas o llegar a fin de mes., para funcionar como una extensión del salario que no alcanza

Y cuando buena parte de los ingresos se destina a pagar cuotas, refinanciar obligaciones o cubrir atrasos, queda menos dinero para consumir en los comercios de la ciudad.

¿Cómo se compatibiliza ese escenario con un discurso oficial que insiste en presentar a Junín como un polo de crecimiento y generación de empleo?

DEUDAS Y SERVICIOS

Ahí aparece otra de las piezas que rara vez entra en la fotografía oficial: una ciudad que consume menos porque una parte de sus habitantes está cada vez más comprometida con sus deudas.

Deudas que también generan los servicios y las tasas municipales excesivamente onerosas en nuestra ciudad.

La de alumbrado público se mantiene en el 25% sobre el consumo neto de electricidad de los usuarios residenciales, una alícuota que ha sido señalada como una de las más elevadas de la región. El mecanismo tiene además una particularidad: no se paga de acuerdo con la cantidad de alumbrado público que recibe cada vivienda, sino en función del consumo eléctrico dentro de ella. Por eso dos vecinos que reciben exactamente el mismo servicio pueden afrontar montos diferentes.

El municipio ha destacado los beneficios de la reconversión a tecnología LED. En 2024 informó la instalación de más de 10.000 luminarias y en 2025 señaló que ya se habían colocado más de 17.000. El argumento oficial es que el sistema permite reducir consumo y costos de mantenimiento. Sin embargo, la alícuota continúa en el 25% y la oposición pidió informes para conocer qué destino tuvo ese ahorro y si tuvo algún impacto sobre lo que pagan los contribuyentes.

Cuánto paga el ciudadano por el modelo que se promociona como exitoso y qué recibe a cambio. Porque más allá del brillo de los leds y la imagen de una ciudad moderna permanecen las calles sucias, los servicios que los vecinos consideran insuficientes y una presión tributaria que pesa sobre hogares y comercios.

Una ciudad puede recibir inversiones y, al mismo tiempo, perder comercios, puestos de trabajo y capacidad de consumo

OPINIÓN PUBLICADA

En Junín, la comunicación política adquiere una dimensión que excede la propaganda tradicional y no se trata únicamente de informar qué hizo el gobierno, sino qué realidad ocupa el centro de la conversación pública.

En ese escenario también aparece la “opinión publicada”, con la responsabilidad mediática.

SEMANARIO ya había investigado el crecimiento de la pauta oficial y su impacto sobre la prensa local, de hecho en 2024 señalamos que la Municipalidad había incrementado la pauta publicitaria en un 350% entre 2022 y 2024 y que más del 80% de los 80 millones de pesos destinados ese año a publicidad oficial se concentraba en tres grupos o medios tradicionales.

Si bien la publicidad estatal, correctamente utilizada, es legítima y necesaria, el problema surge cuando la distribución de esos recursos termina condicionando la independencia periodística o establece una relación desigual entre quienes reciben pauta y quienes no.

A esto se suma una situación particular del sistema radiofónico. En febrero de este año, la Policía Federal y el ENACOM desarticularon en Junín seis radios ilegales que funcionaban en una vivienda céntrica, en un procedimiento ordenado por la Justicia Federal, luego de una investigación por interferencias en las telecomunicaciones. El operativo permitió secuestrar equipos y detectar que las emisoras carecían de autorizaciones y homologaciones. Sin embargo, pareciera que el espectro radiofónico sigue sin control y que se acumula en los “amigos” cercanos al poder local.

Estos hechos permiten dimensionar el deterioro y la fragilidad de un ecosistema comunicacional en el que la disputa por el espacio público ya no ocurre solamente entre periodistas y medios, sino que además se libra en redes, cuentas oficiales, plataformas, grupos y circuitos de comunicación capaces de amplificar determinados mensajes y relegar otros.

Por eso el ciudadano puede encontrarse con una paradoja: cuanto más información parece tener, menos elementos puede reunir para comprender el conjunto. Y lo peor es que en muchos casos pierde su pertenencia a la comunidad y se da cuenta que no tiene voz, porque también fallan sus representantes oficiales en el gobierno.

El relato de los funcionarios municipales muestra una inauguración, pero no cuántos comercios cerraron. Promociona una inversión, pero el vecino no conoce cuánto cayó el consumo.

Se anuncian “nuevos empleos”, pero no la cadena de contrataciones ni los salarios que se pagan. Menos todavía los datos respecto a la reducción de personal en otros establecimientos.

Resulta que Petrecca dice en su discurso que “impulsamos un ecosistema emprendedor con capacitación, acompañamiento y microcréditos”, pero difícilmente encontrará en sus redes el mapa del endeudamiento de los hogares.

Y como si fuera poco, ve una ciudad presentada como “modelo” mientras convive con tasas elevadas y servicios que siguen siendo motivo de reclamo.

No se trata de negar que las obras o inversiones existan, se trata de discutir qué parte de la ciudad representan y cuál es el beneficio del conjunto

SIMPLE MANIPULACIÓN

La política moderna descubrió hace tiempo que no hace falta controlar toda la información para dominar una conversación. Alcanza con ocupar una parte suficiente del espacio, repetir un mensaje con persistencia y conseguir que los demás temas aparezcan siempre como secundarios.

El riesgo para una sociedad democrática es que la comunicación oficial termine sustituyendo a la rendición de cuentas.

Petrecca y Fiorini pueden mostrar aquello que consideran logros de su gestión, pero al mismo tiempo impiden discutir lo que ocurre fuera de cámara.

Defienden el rumbo económico nacional pero administran un municipio cuyos vecinos pagan tasas sin retribución adecuada, utilizan servicios ineficientes y esperan respuestas concretas.

Replicar que Junín es “lugar de oportunidades” es un problema que surge cuando la comunicación se transforma en un sustituto de la realidad, cuando la cantidad de publicaciones empieza a ocupar el lugar que deberían ocupar las explicaciones y cuando la sucesión de buenas noticias impide discutir las malas.

La ciudad detrás de la foto es el comerciante que cerró porque las cuentas dejaron de darle, la familia que toma un crédito para pagar otro y el vecino que recibe una factura de electricidad con una tasa municipal del 25%.

Detrás del marketing petrequista está quien espera un servicio que considera insuficiente después de pagar sus impuestos y el que busca trabajo en una economía donde también desaparecen puestos y hay que buscar changas precarias.

El año próximo habrá elecciones y las redes vuelven a llenarse de imágenes, anuncios, inauguraciones y sesgados balances de gestión, cuando lo importante sería saber qué ciudad recibió realmente cada juninense después de estos años de gobierno, ya que una cosa es la ciudad que se muestra y otra, bastante distinta, es la ciudad que se vive.

Entre ambas existe una brecha que ningún algoritmo, campaña, ni fotografía institucional puede hacer desaparecer.

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias