Los ciudadanos franceses Loïk Le Priol y Romain Bouvier fueron sentenciados este viernes a 26 y 19 años de prisión, respectivamente, por el asesinato del exrugbier argentino Federico Martín Aramburú, cometido en París en 2022.
Luego de más de once horas de deliberación, el tribunal halló culpable a Le Priol de homicidio no premeditado y Bouvier de intento de asesinato. La Fiscalía había pedido 27 años de cárcel para el primero y 20 para el segundo. “El tribunal destacó la extrema gravedad de los hechos, impulsados por una ira narcisista que provocó la muerte sin sentido de un padre de 42 años.
El tribunal también señaló su fascinación por las armas y su ideología letal. Se tuvo en cuenta el alto riesgo criminológico", afirmó el juez del caso tras leer la sentencia de Le Priol. Y, dirigido a Bouvier, el magistrado explicó que disparó “a quemarropa contra un objetivo que se retiraba, incluso una vez en el pecho”. “Demuestra una intención homicida”, aseguró.
Por su parte, Lyson R, expareja de Le Priol, fue absuelta del cargo por complicidad en el asesinato, pero el tribunal le estableció una pena de tres años de prisión por obstrucción a la Justicia.
Antony S, en tanto, también recibió tres años de prisión por obstruir la investigación y encubrir a Bouvier. El acusado admitió haber robado documentos y elementos relacionados con el crimen.
Antes de conocer el veredicto, los dos principales acusados tuvieron su oportunidad de declarar ante el Tribunal de lo Penal de París. “Jamás encontraré palabras para expresar el sufrimiento y la dignidad de la familia del señor Aramburú. Ya se ha dicho todo”, había declarado Bouvier.
Por su parte, Le Priol expresó: “Durante estas tres semanas, intenté ser completamente honesto, ser sincero, para la familia, para el tribunal, hacer todo lo posible por dar respuestas que nunca satisfarán, que nunca reemplazarán a Aramburú”.
Y agregó: “Pero ¿cuánto vale la vida de un hombre? También he aprendido mucho sobre mí mismo. Y simplemente quisiera mejorar algún día. Es relativamente posible en prisión. Para no volver a cometer lo irreparable. Soy cristiano como ustedes. El Papa está aquí hoy [por la visita de León XIV]. Es una señal. Espero que algún día la familia encuentre la fuerza para perdonarme, que yo me perdone a mí mismo”.
Los otros dos acusados, Antony S. y Lyson R., no añadieron nada. El juez presidente había apelado ahora a la “convicción personal” de los miembros del jurado, quienes no abandonaron la sala de deliberaciones hasta que se emitiera el veredicto.