El anuncio del “Súper Niño” tiene encendidas las alertas de la región y las lagunas de Junín son parte esencial de la estrategia para evitar contingencias que pongan en riesgo no solo la productividad, sino también a las comunidades.
En ese sentido, personal de la Dirección de Hidráulica de la Provincia de Buenos Aires (DHPBA), que tiene su sede en 9 de Julio, estuvo este jueves realizando distintos relevamientos en las encadenadas para tomar las mediciones correspondientes y ajustar la regulación mediante la manipulación de las compuertas.
Vale destacar que la laguna de Mar Chiquita, que es la que recibe el aporte de la Cañada de las Horquetas, es la primera aguas arriba y su extensión se encuentra compartida por los municipios de Arenales y Junín.
Si bien algunos quieren atribuirle características puramente turísticas, por un lado, como en el caso de los pesqueros que piden mantener alto el nivel de agua, o productivas, por otro, como los productores que solicitan bajar el cauce, a los fines hidráulicos el espejo de agua sirve de reservorio de emergencia para contener eventuales precipitaciones y luego regularlas hacia las otras dos: primero Gómez y, más abajo, El Carpincho.

Justamente, en la jornada del jueves y teniendo en cuenta que había bajado el caudal, se procedió a dejar tres compuertas cerradas y una sola abierta, debido a que las últimas lluvias fueron magras y el nivel había bajado.
Sin embargo, la situación podría cambiar en breve, ya que desde las primeras horas del domingo próximo y hasta el mediodía del martes están previstas precipitaciones que, al principio, podrían superar los 30 milímetros, mientras que luego serán de menor cuantía. De todas maneras, como se trata de simples predicciones, los funcionarios provinciales, con acompañamiento local, son cautelosos en la toma de decisiones.
Lo acontecido en otras oportunidades, con desbordes que pusieron en riesgo el casco urbano, como en 2017 y 2018, o con la sequía total de la laguna de Gómez en 2023, obliga a realizar lo que corresponde según las prácticas teóricas y no a los caprichos de la política, ya que, si el agua llega al cuello, desaparecen los responsables.