Guillermo Montenegro deja su banca en la Cámara Alta, luego de 10 meses de asumir, para volver a tomar las riendas de la intendencia de General Pueyrredón.
Aunque la versión oficial habla de un regreso natural para “resolver los problemas de los marplatenses”, en el círculo del dirigente reconocen que hubo una suma de factores, tanto locales como provinciales y nacionales, que precipitaron su salida de La Plata. La decisión, confirmada por su entorno, se terminó de definir este viernes por la mañana en una charla entre Montenegro y el interino Agustín Neme, que volverá a la concejalía que ocupaba antes del enroque.
Según confiaron fuentes cercanas a Montenegro aseguran que el factor determinante fue el desgaste diario en su propio territorio. Mar del Plata atraviesa una situación compleja, cruzada por una creciente ola de inseguridad y cifras de desocupación alarmantes (los últimos datos del INDEC volvieron a ubicar a la ciudad como una de las de mayor desempleo en la Provincia por encima de los 10 puntos).
En ese contexto adverso, la vida cotidiana del ahora exsenador jugó un rol clave. Cerca de Montenegro afirman que “sigue viviendo en la misma casa de siempre y sus hijos asisten al mismo colegio en Mar del Plata. El roce constante con los vecinos, que le manifestaban su preocupación y, en gran medida, lo seguían responsabilizando por la gestión municipal a pesar de estar en uso de licencia, fue desgastante. El cara a cara en la calle lo terminó de decidir”, resumen.

El segundo factor de peso para armar las valijas de regreso fue su escaso protagonismo en la Cámara Alta. Su participación legislativa fue magra: fue autor de unos pocos proyectos sin mayor relevancia política y no logró hacer pie en la rosca parlamentaria.
Hace pocos días, en tándem con el bloque libertario, no pudo parar el avance de la kirchnerista Fernanda Raverta sobre el complejo turístico Chapadmalal, quien consiguió media sanción para que vuelva a ser del Estado.
Para colmo de males, terminó siendo desplazado por el juninense Pablo Petrecca de la conducción del bloque. Sin la jefatura de la bancada y sin un rol protagónico, la Legislatura le quedó incómoda para sus aspiraciones de gobernar la Provincia.
La salida de Montenegro, que había encabezado la boleta de La Libertad Avanza en la Quinta Sección electoral, abre ahora un nuevo frente de tormenta: la sucesión de su banca. Lejos de ser un trámite administrativo, el reemplazo desató una feroz negociación a contrarreloj entre el PRO y las filas libertarias.
Hoy, son dos los postulantes en carrera para asumir ese escaño clave. Por un lado, asoma la tandilense María Luján Fiego, una dirigente que responde de forma directa a Sebastián Pareja, el principal armador de Milei en la provincia de Buenos Aires. Por el otro, puja Luis Mariano Jesús Valiante, actual presidente del bloque de concejales de La Libertad Avanza en Necochea. La decisión se negocia a puertas cerradas y con hermetismo.