Si la sorpresa es que ganó Flávio Bolsonaro –venía levemente abajo en todas las encuestas–, la certeza es que en Brasil habrá segunda vuelta. El impulso que había tomado la candidatura de Lula da Silva en el tramo final de la campaña tuvo un techo.
Con el 99,87 por ciento de los votos escrutados, el hijo del expresidente sacaba una diferencia de casi 2 puntos de ventaja. Un 47,06 % contra el 45,13 % del actual presidente. En votos, eso equivale a alrededor de 2 millones y medio de sufragios de diferencia.
La decisión de quién ocupará el Planalto a partir del 5° de enero de 2027 quedó postergada hasta el 25 de octubre. Ese día, los dos candidatos estarán frente a frente en el balotaje.
Donde no hubo sorpresas es en cómo se consolidó la ola de extrema derecha en la región –por ahora con final provisorio en Brasil– que, con efecto dominó, ungió a varios presidentes de ese signo político en 2026. Primero a Keiko Fujimori en Perú y después a Abelardo de la Espriella en Colombia. A pedir de Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, dos halcones que jugaron fuerte para uniformar el mapa de aliados en América Latina.
La tabla final de las elecciones en Brasil reveló que los votos nulos o no válidos, en número de 5.975.047, quedaron terceros en la clasificación general, encabezada por Flávio Bolsonaro y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, segundo. Tercero fue Augusto Cury; cuarto, Renan Santos; y quinto, Ronaldo Caiao, según la siguiente tabla general: