Por: Redacción Semanario de Junín
El anuncio del Súper Niño para la región, el evento climático que anuncia precipitaciones por encima de lo normal y temperaturas por debajo, sirvió para poner en alerta a los funcionarios de la región que durante años prestaron poca y nada de atención a las encadenadas lagunares y el cauce del Río Salado.
Enhorabuena que los unió el espanto y la preocupación terminó conformando una organización que está atenta a los controles a partir de funcionarios municipales conocedores del área, sumados a los de la Dirección de Hidráulica provincial con sede en 9 de Julio y los de la Autoridad del Agua, llevando a cabo continuos relevamientos.

De las últimas mediciones, que ahora se llevan a cabo semanalmente en las lagunas ubicada en Junín y la compartida con General Arenales, se hallaron valores normales para la estrategia planteada, ya que la idea es mantener a la laguna de Mar Chiquita un tanto más baja para que sirva de reservorio si se producen fuertes lluvias, en tanto se pretende mantener en un nivel determinado a las de Gómez y El Carpincho para proteger a la fauna íctica y permitir la actividad náutica y de pesca deportiva de fin de semana ya que transcurre la veda de pesca de pejerrey el resto de los días hasta el 30 de noviembre.
Para tener una idea de los niveles lagunares, es importante saber que durante la medición del pasado 24 de septiembre, la laguna Mar Chiquita presentaba 75,84 cms. Modificándose la configuración de las compuertas, quedando tres compuertas cerradas y una abierta, ya que el nivel registrado presentaba un incremento de cinco centímetros respecto de la última medición efectuada el día 15 de septiembre. Cabe señalar que la medición se vio afectada por la presencia de viento del nornoroeste, que generaba oleaje en la laguna, por lo que el nivel efectivo del pelo de agua podría ser inferior al registrado.
En tanto, la Laguna de Gómez presentaba un nivel de 75,21 (ese valor expresa la cota altimétrica absoluta sobre el nivel del mar). Asimismo, se observó que el pelo de agua se encuentra por encima del nivel del vertedero. El nivel registrado presentaba un incremento de tres centímetros respecto de la última medición efectuada. Al igual que en el caso de la laguna Mar Chiquita, la medición se vio afectada por la presencia de viento del nornoroeste, que generaba oleaje en la laguna, por lo que el nivel efectivo del pelo de agua podría ser inferior al registrado.
Por su parte, la laguna El Carpincho tenía un nivel de 69,16. Por lo que se mantuvo la configuración de una compuerta parcialmente abierta y cinco compuertas cerradas en su totalidad. Asimismo, se observó que el pelo de agua se encuentra por encima del nivel del vertedero. El nivel registrado presentaba un descenso de tres centímetros respecto de la última medición efectuada.
La última de las mediciones se realizó el viernes 30 de septiembre, con escasas modificaciones ya que la Laguna Mar Chiquita presentaba un nivel de 75,78. El nivel registrado tuvo un descenso de seis centímetros desde la última medición. Se mantienen tres compuertas cerradas y una abierta. En tanto que a esa fecha la Laguna Gómez registraba nivel 75,18 mts, significando un descenso de tres centímetros respecto al 23 de septiembre. Las seis compuertas se mantienen cerradas en su totalidad. El pelo de agua se mantiene por sobre el nivel del vertedero.
Finalmente, la última medición en la Laguna El Carpincho era de 69,13 mts. teniendo también al igual que en Gómez un descenso de tres centímetros respecto de la última medición efectuada. Se mantuvo la configuración de una compuerta parcialmente abierta y cinco compuertas cerradas en su totalidad. Asimismo, se observó que el pelo de agua se encontraba por encima del nivel del vertedero.
Este miércoles se prevén precipitaciones en la región, que podrían ser entre 10 y 20 milímetros según los pronosticadores de turno, hasta el momento en la región no se han producido lluvias copiosas desde finales del invierno y la región más complicada se encuentra en 9 de Julio, debido a circunstancias ligadas a las precipitaciones del último otoño, que terminaron elevando las napas y sin posibilidad de un escurrimiento eficiente.