El Senado bonaerense dio luz verde a la propuesta para otorgar rango provincial a la Fiesta del Pejerrey de Junín, un reconocimiento histórico que busca consolidar el turismo y la economía local. No obstante, el festejo hoy solo existe en los papeles. El severo impacto climático que sufrió el principal atractivo turístico de la ciudad —con una Laguna de Gómez que llegó a secarse por completo— mantiene la competencia y los festivales totalmente suspendidos por falta de agua y de fauna hidrobiológica.
El proyecto, presentado por el intendente en uso de licencia y actual senador provincial Pablo Petrecca, resalta que detrás de esta fiesta popular hay hoteles, restaurantes, comercios y familias que trabajan. En condiciones normales, el evento actúa como un motor de desarrollo que distribuye recursos en la economía de Junín.
Hoy, la ausencia de la fiesta deja un vacío notable en el calendario turístico y un freno en los ingresos de los emprendedores locales que dependían de la masiva llegada de pescadores de toda la región
Mientras el plano legislativo busca proyectar a Junín dentro del mapa bonaerense, la realidad territorial obliga a mirar al futuro. La declaración como Fiesta Provincial se convierte, más que en una celebración del presente, en un mecanismo de preservación de la identidad cultural y en una herramienta legal para cuando las condiciones ambientales permitan la recuperación del pejerrey en el espejo de agua, tras la siembra de alevinos.
Petrecca aprovechó el avance de la iniciativa para reclamar una política turística más amplia que no se concentre únicamente en el Conurbano, argumentando que los pueblos del interior necesitan reactivar sus tradiciones para generar empleo y arraigo.
Con la aprobación del Senado, el proyecto pasa ahora a la Cámara de Diputados, avanzando formalmente mientras la comunidad juninense sigue esperando que el pejerrey regrese pleno a la laguna para volver a reactivar su fiesta más importante.