Por: Redacción Semanario de Junín
EDITORIAL PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 535 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 10 AL 16 DE OCTUBRE DE 2026
El Gobierno de Junín suele hacer alharaca de las maquetas coloridas, pero la mayoría de esas actividades son acompañadas de una exagerada propaganda, para luego ir apagándose hasta desaparecer, algo que se conoce como “efecto fósforo”.
Esta semana, el Senado Bonaerense aprobó declarar “fiesta provincial” a la Fiesta del Pejerrey de Junín, la que habiendo logrado cierto esplendor durante la gestión de Mario Meoni, en los últimos 10 años de petrequismo tuvo un comportamiento errático tanto por cuestiones climáticas, con inundaciones y sequías, como por las organizativas debido a la falta de expertise en la materia como para llevar adelante un evento de tal magnitud que sea comparable a la calidad de las bellezas naturales que tiene el distrito.
El proyecto legislativo del hoy senador Pablo Petrecca no está exento de las exageraciones verbales referidas a tal celebración a la que menciona como “tradicional” en los fundamentos, pero este año no se llevó a cabo, sin brindar explicaciones del porqué.
Ni las lagunas encadenadas de Junín, desde el punto de vista ambiental ni el turismo como objetivo de desarrollo, han sido prioridades para este gobierno pobre de ideas y capacidades, aunque el distrito ha sido bendecido por recursos naturales que debieran proveer un valor agregado de excelencia a la economía doméstica.
Si la intención ahora es retomar el contacto con estas posibilidades desaprovechadas, enhorabuena; pero para ello habrá que abordar la gestión de destinos turísticos para que Junín sea uno de los lugares más elegidos para pescar, trabajando sobre ejes estratégicos particulares.
Primero y fundamental, la sostenibilidad y regulación estricta del pejerrey que es un recurso biológico sensible que se debe liderar con una política de conservación ejemplar, tanto en el control de la contaminación del agua, como de la pesca con redes clandestinas.
Por otra parte, es importante promover la segmentación y diversificación del “Producto Turístico”, ya que muchos destinos cometen el error de apuntar únicamente al "pescador rústico".
Resultará necesario fortalecer la infraestructura del Parque Natural Laguna de Gómez, además de ofrecer paradores náuticos premium, campings limpios, hotelería de categoría, gastronomía de primer nivel y actividades complementarias para quienes no pescan.
Todo esto acompañado de servicios integrados creando un pase o plataforma digital unificada donde el turista pueda reservar con un click el alojamiento, la bajada de lancha, el guía y la carnada.
Es probable que Junín deba diversificar el perfil del visitante de la fiesta propiamente dicha, y para ello habrá que establecer dos modalidades, ya que si el objetivo es masificar la popularidad y democratizar el destino, la pesca de costa tiene un potencial estratégico superior que suele estar subaprovechado ya que es inclusiva y masiva. Permite la participación de familias enteras, niños, jubilados y aficionados locales que no poseen lancha ni presupuestos altos.
Claro que la pesca embarcada aporta el "prestigio" ya que los torneos son el gran imán para el pescador deportivo profesional de todo el país que busca los premios mayores.
Es por todo esto que una simple presentación legislativa no aporta más que un papel de recomendación, cuando lo que se requiere para conseguir el beneficio de la economía del distrito es que las ideas confluyan en un proyecto rector que luego se transforme en acciones que hagan que la Fiesta del Pejerrey sea verdaderamente popular y sustentable, abriendo el turismo local a una participación masiva como lo puede generar un concurso de costa tanto de adultos como infantil y la atractiva variante de pesca en kayak tan usada últimamente.
Hay mucho por hacer, y una gran necesidad de que se haga.
