El fenómeno climático de El Niño ha vuelto a golpear con fuerza la región de la Triple Frontera, provocando el cierre total y por tiempo indeterminado del Parque Nacional Iguazú en Argentina. En un lapso de apenas 48 horas, las intensas y continuas lluvias registradas en las altas cuencas del río Iguazú, principalmente en territorio brasileño, generaron una crecida extraordinaria que triplicó el caudal del río, obligando a las autoridades a activar los protocolos de emergencia para garantizar la seguridad de los miles de turistas que visitan el área protegida diariamente.
De acuerdo con los registros oficiales de la Intendencia del Parque Nacional y la empresa concesionaria Iguazú Argentina, la velocidad del ascenso del agua encendió todas las alarmas durante el fin de semana.
El sábado por la mañana, el río presentaba un flujo normal, oscilando por debajo de los 4,000 metros cúbicos por segundo (m³/s). Sin embargo, para la tarde del domingo el volumen trepó drásticamente hasta los 11,500 m³/s, alcanzando finalmente un pico superior a los 12,000 metros cúbicos por segundo este lunes de mañana.
Esta impactante cifra representa casi nueve veces el promedio habitual de los saltos de agua, que suele rondar los 1,500 m³/s. Las cataratas se transformaron en un imponente y peligroso espectáculo de aguas turbulentas con un marcado color rojizo debido al masivo arrastre de sedimentos y tierra.
Como medida preventiva clave, el cuerpo de guardaparques y los equipos técnicos ya habían procedido al rebatimiento y desmontaje de las pasarelas que conducen a la Garganta del Diablo. Este sistema de seguridad articulado permite que los pisos de la estructura se desprendan para no oponer resistencia a la fuerza del río, evitando así que una crecida extraordinaria destruya la infraestructura, tal como ocurrió en los destructivos eventos de los años 2022 y 2023.
Mientras el sector argentino permanece cerrado a la espera de que el agua baje para evaluar las condiciones de las pasarelas de los circuitos Superior e Inferior, el Parque Nacional do Iguaçu, en el lado brasileño, mantiene por el momento sus accesos habilitados bajo estricto monitoreo. Las autoridades locales instaron a los viajeros a seguir los canales oficiales para coordinar la reprogramación de los tickets de ingreso suspendidos.
A lo largo de la historia de las Cataratas del Iguazú, el Parque Nacional ha debido cerrar sus circuitos turísticos en reiteradas oportunidades debido a crecidas extraordinarias del río.
CATARATAS DEL YGUAZÚ ▪️El caudal de las Cataratas del Iguazú hoy es de aproximadamente 10,9 millones de litros por segundo (equivalente a más de 12.000 metros cúbicos por segundo), lo que representa entre 7 y 9 veces su caudal habitual. https://t.co/xJQQtv5vht
— @ALTOS_NOTICIASpy (@Altosnoticiasp1) October 12, 2026
• Julio de 1983 (Crecida histórica máxima del siglo XX): El caudal alcanzó un récord impactante de 33,000 m³/s. El agua destruyó por completo 2,800 metros de pasarelas, arrasó con toda la infraestructura comercial y de servicios cercana a la Garganta del Diablo. Provocó un cierre total prolongado y una severa erosión en las islas.
• Año 1992: El río registró una de sus marcas más destructivas al alcanzar los 36,000 m³/s. Generó inundaciones masivas en toda la región fronteriza y el desprendimiento total de los sistemas de pasarelas antiguos.
• Junio de 2014: Las intensas lluvias en Brasil elevaron el caudal normal a una cifra sin precedentes modernos de 45,700 m³/s. Se activó el protocolo de emergencia, clausurando todos los circuitos turísticos y el acceso a la Garganta del Diablo de manera absoluta.
• Octubre de 2022: Un fuerte temporal llevó el río a rozar los 16,500 m³/s. El arrastre de troncos y la fuerza de la corriente provocaron el desprendimiento de varios tramos de la pasarela de la Garganta del Diablo, obligando a un cierre de varios meses para su reconstrucción.
• Octubre de 2023: Bajo los efectos de un Niño severo, el río superó los 20,000 m³/s. La masa hídrica colapsó la estructura de seguridad y arrastró más de la mitad de las pasarelas del circuito principal, forzando una prolongada etapa de reparaciones.
• Agosto de 2026 (Cierre preventivo inédito): Ante los pronósticos meteorológicos de tormentas extraordinarias para el bimestre septiembre-octubre, las autoridades implementaron por primera vez en la historia un cierre preventivo programado de 40 días únicamente para desmontar y guardar en tierra firme las pasarelas de la Garganta del Diablo antes de que llegue la masa de agua.