El cartel que colgaron hace unos días en la compuerta de la laguna de Gómez, volvió a poner en escena el problema de las fumigaciones en nuestro distrito, que están amparadas por una ordenanza vetusta de la que nadie se hace cargo, ni en el Ejecutivo como tampoco en el cuerpo deliberativo.
La manifestación fue realizada por el Foro de Ambientalistas de Junín y las críticas se realizaron en función de reclamos vecinales de zonas cercanas al espejo de agua y al camino que lleva al parque natural, quienes explicaron que durante la semana pasada se llevaron a cabo fumigaciones en los campos aledaños y en muchos casos el viento terminó enviando el producto utilizado sobre los barrios cercanos.
Es indudable que ningún agroquímico de los que se utilizan en la matriz agropecuaria de la zona es inofensivo, motivo por el cual la preocupación de la comunidad está plenamente argumentada.
Se requiere entonces que el tema llegue a la agenda política, para no seguir alimentando sospechas respecto al daño masivo contra la población que se halla en ámbitos semirrurales y establecer nuevas zonas de amortiguamiento ambiental.
Además debiera convocarse al Concejo Deliberante a los responsables del área respectiva de la comuna para que expliquen detalladamente cuáles son los controles ejercidos, quienes los llevan a cabo, dónde realizar denuncias (y que se escuchen) ante probables fumigaciones fuera de las normas y cuál es el personal que el municipio tiene a cargo para el control de los productos que se fumigan y cómo se certifica el contenido de los pulverizadores, entre otros interrogantes.