Por: Redacción Semanario de Junín
EDITORIAL PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 536 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 17 AL 23 DE OCTUBRE DE 2026
El vocero presidencial pidió al periodismo que ayude al Gobierno a correr del debate el financiamiento universitario. En Junín, donde la UNNOBA abrió oportunidades de estudio y crecimiento para toda una región, sobran razones para contar lo que está pasando.
Adrián Ravier parece molesto por un efecto bastante elemental del periodismo: cuando se cuenta un problema, la gente puede enojarse con quienes lo provocan. El martes pasado, en su conferencia de prensa, el vocero presidencial pidió “una mano” a los medios y advirtió que, si se informa que el Gobierno no garantiza el financiamiento que marca la ley, “la gente se enoja”.
La solución que propone es cambiar el foco cuando la que corresponde en una democracia es resolver el problema y explicar qué está pasando.
Ravier sostuvo que la ley de financiamiento universitario está “interrumpida” y que existe un fallo judicial. Sin embargo, la Justicia ordenó su aplicación y, aunque el Gobierno consiguió que se concediera la apelación, la medida cautelar que obliga a cumplir con determinadas disposiciones de la norma sigue vigente. La discusión judicial continúa, pero eso no convierte en inexistente la obligación que debe afrontar el Ejecutivo.
Un vocero sea nacional, provincial o municipal; tiene la responsabilidad de explicar las decisiones del Gobierno, no de sugerirle al periodismo qué noticias debería evitar para administrar el humor social. Si la información provoca enojo, habrá que examinar las razones. Ocultar el conflicto no lo resuelve (algo similar como ocurre con la inseguridad en nuestra ciudad).
En Junín tenemos motivos propios para no aceptar semejante pedido.
Durante generaciones, para muchos jóvenes de nuestra región, estudiar una carrera universitaria implicaba trasladarse a ciudades más grandes, afrontar alquileres, alimentación, transporte y otros gastos, además de la distancia de sus familias. Para una parte de ellos, esa posibilidad quedaba directamente fuera de su alcance.
La UNNOBA modificó esa realidad. Acercó la educación superior pública a miles de habitantes del noroeste bonaerense y abrió una puerta que no conduce solamente a un título: ofrece conocimientos, formación profesional y posibilidades de desarrollo personal que también pueden traducirse en progreso para el territorio. El acceso al conocimiento dejó de depender, para muchos, de contar con recursos suficientes para instalarse lejos de casa.
No siempre valoramos en su verdadera dimensión lo que significa tener aquí una universidad pública. La UNNOBA es una de las grandes conquistas de la región, una institución que amplía horizontes y contribuye a que el lugar de nacimiento o la situación económica de una familia no determinen por completo las oportunidades de sus hijos.
Por eso, defender su financiamiento no es una consigna partidaria ni una adhesión a quienes organizan una marcha. Es defender una herramienta de igualdad y una inversión social cuyo alcance excede largamente las aulas.
La pobreza del conocimiento, aquella que aparece cuando se clausuran oportunidades de aprender y progresar, termina condicionando también el futuro económico y social de una comunidad.
Hay, además, una cuestión local que no admite demasiadas vueltas. El gobierno municipal acompaña políticamente las medidas de la administración de Javier Milei, pero no ha hecho público un respaldo a la UNNOBA en este conflicto. Es momento de que aclare su posición. ¿Está a favor o en contra del desfinanciamiento universitario? ¿Considera que deben garantizarse los recursos que la ley establece o entiende que el ajuste puede continuar a costa de las universidades públicas?
No se le pide una declaración para la tribuna. Se le reclama una definición sobre una institución decisiva para Junín y para los municipios vecinos. Si el municipio hizo propio el lema “lugar de oportunidades”, pocas instituciones lo representan mejor que la UNNOBA.
Desde SEMANARIO seguiremos defendiendo el financiamiento de la educación pública. No porque la universidad esté por encima de cualquier discusión, sino porque su existencia constituye una oportunidad concreta para miles de personas y un aporte al desarrollo regional que no podemos permitirnos despreciar.
Ravier teme que la gente se enoje cuando conoce el conflicto. Nosotros creemos que la obligación del periodismo no es evitarle disgustos al poder. Es contar aquello que el poder preferiría que no se supiera.
