La necesidad de conseguir empleo quedó reflejada este lunes en Moreno, donde una multitud hizo largas filas bajo la lluvia para dejar su currículum en un nuevo bazar que busca cubrir 30 puestos de trabajo. La convocatoria se viralizó en redes sociales y reunió a personas de distintas edades, muchas de ellas con varios meses de desempleo.
La búsqueda de personal de CityStore contemplaba vacantes para tareas de reposición, depósito y administración. Durante la mañana, la fila llegó a superar las 10 cuadras y hubo personas que incluso pasaron la noche en la calle para intentar ser de las primeras en entregar sus antecedentes laborales.
La recepción de currículums estaba prevista hasta las 16, pero las puertas del local se cerraron a las 17, cuando todavía quedaba gente esperando sobre la calle Victorica. Quienes no pudieron ingresar tuvieron la posibilidad de entregar sus CV al personal de reclutamiento que salió a recibirlos.
Entre las personas que se acercaron estaba Gabriela, de 50 años, quien viajó desde Merlo con la expectativa de conseguir un empleo. “Mi último laburo fue hace 6 meses en un kiosco, vendieron el fondo de comercio y quedé afuera. Anteriormente, estuve un año y pico sin trabajar”, contó
La mujer explicó que la falta de oportunidades y su edad se convirtieron en obstáculos para volver al mercado laboral. Actualmente, la familia vive de los ingresos de su marido y ella busca completar los aportes que necesita para jubilarse. “Me quedan 10 años para jubilarme y quiero tener los aportes que me faltan”, agregó.
Otra de las postulantes fue Natalia Pintos, de 49 años, quien llevaba cuatro meses sin trabajo. Llegó al lugar a las 9 de la mañana y, durante la espera, entabló relación con otras mujeres que atravesaban una situación similar. “Pensábamos que íbamos a lograr entrar para entregar en mano y que nos hicieran preguntas, pero ahora lo que nos queda es que ellos vean los currículums y nos llamen”, relató.
Ailén Guzmán, de 23 años, también buscaba una oportunidad laboral después de que cerrara el local de indumentaria donde trabajaba. Según contó, se quedó sin empleo hacía tres meses y desde entonces realiza trabajos ocasionales de pestañas cuando consigue clientes.

“No sabemos ni cuánto vamos a ganar y, sin embargo, dejamos CV igual”, expresó Mayra, quien señaló que ni siquiera conocían las condiciones salariales de los puestos ofrecidos.
Agustín Martín, de 26 años, llevaba seis meses sin trabajo fijo y realizaba algunas changas de electricidad para ayudar a sus padres. “Es complicado porque si vas a entregar en mano no te lo toman, y si mandás por internet no te llaman”, sostuvo.
El joven también describió las dificultades económicas que atraviesa su familia: “A gatas llegamos para comer. Me esperaba que fuera así de masivo porque hay necesidad de trabajo por todos lados”.
No es la primera vez que una convocatoria laboral genera una concurrencia de estas características en Moreno. En mayo, el frigorífico Cabaña Don Theo había llamado a cubrir 60 vacantes y recibió una cantidad inusual de postulantes, con una fila que superó los 1.000 metros. Al igual que ocurrió con el bazar, aquella búsqueda se difundió masivamente a través de las redes sociales.