martes 27 de octubre de 2026

NACIONALES | 27 oct 2026

CAMPO

El frío enciende alertas en los cultivos de Junín

07:47 |La Bolsa de Comercio de Rosario estimó un rendimiento promedio de 43,6 quintales por hectárea para el trigo de la región núcleo. Sin embargo, las heladas del 19 de octubre dejaron señales de daño en lotes de Junín, mientras las bajas temperaturas complican el desarrollo inicial del maíz y demoran la siembra de soja.


El comportamiento climático de octubre obliga a los productores del noroeste bonaerense a seguir de cerca la evolución de los cultivos. En Junín, las recientes heladas dejaron efectos visibles en los lotes de trigo y maíz, mientras que las bajas temperaturas llevaron a numerosos productores a postergar la siembra de soja. Pese a estas dificultades, la primera estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) mantiene perspectivas favorables para la producción triguera de la región núcleo.

El informe semanal de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), publicado el 22 de octubre, calificó de atípico el comportamiento de este mes, marcado por la menor radiación solar, el frío y las heladas en un momento decisivo para la definición de los rendimientos.

Uno de los datos más relevantes para Junín corresponde a las temperaturas registradas durante la madrugada y la mañana del 19 de octubre. La estación local de la red GEA/BCR midió una mínima de 2,1 °C, por debajo del umbral de 3 °C que el organismo considera para identificar una helada agronómica.

Aunque el episodio fue breve, con una duración estimada de entre una y tres horas, los técnicos advirtieron que sus consecuencias deberán evaluarse sobre los cultivos. En Junín, el relevamiento señaló que ya se observaban efectos en los trigos, aunque todavía era prematuro determinar el alcance de los daños.

Las heladas en esta etapa pueden afectar la viabilidad de las espiguillas y la formación de granos. Los sectores bajos de los lotes son particularmente susceptibles a registrar daños localizados. Por eso, la evaluación de los próximos días será determinante para establecer si las consecuencias quedan limitadas a determinadas áreas o comprometen una proporción mayor de la producción.

EL TRIGO Y LA INCERTIDUMBRE

A pesar de las condiciones meteorológicas desfavorables, la estimación inicial de la BCR para la región núcleo se ubica en 43,6 quintales por hectárea, por encima del promedio de los últimos cinco años, de 38,3 quintales.

Con una superficie cultivada de 1,6 millones de hectáreas, la producción regional podría alcanzar los 6,7 millones de toneladas. El volumen sería aproximadamente un 35% inferior al de la campaña anterior, excepcional por sus rindes, pero casi un 60% superior al promedio histórico de los últimos 16 años.

La diferencia entre ambas comparaciones es importante: aunque no se repetiría el récord de la campaña pasada, el escenario proyectado sigue siendo favorable en términos históricos.

La principal incógnita es cuánto podrán sostenerse esos rindes estimados frente a los riesgos que todavía enfrenta el cultivo. Las heladas tardías, las enfermedades y las condiciones que se presenten durante la cosecha podrían modificar los resultados.

La menor radiación solar de octubre también constituye un factor de preocupación. Durante los primeros días del mes, la nubosidad fue marcada y las temperaturas se mantuvieron bajas. Sin embargo, el efecto del frío sobre la duración de las etapas de desarrollo habría compensado parcialmente la reducción de radiación.

MAIZ DEMORADO, SOJA EN ESPERA

Las dificultades también alcanzan al maíz. El informe describe plantas con crecimiento detenido, hojas amarillentas y decoloración, síntomas asociados al frío y a las condiciones de humedad de los suelos.

En Junín, los técnicos ya observaron daños vinculados con las heladas recientes. Aunque en las primeras etapas el punto de crecimiento de la planta permanece protegido cerca de la superficie del suelo, el estrés puede retrasar su desarrollo y afectar el potencial productivo si las condiciones adversas persisten.

Los próximos días serán importantes para comprobar cuánto pueden recuperarse los lotes. La heterogeneidad en el desarrollo de las plantas es uno de los factores que preocupa a los especialistas, porque puede traducirse en diferencias de crecimiento y maduración dentro de un mismo lote.

En paralelo, la siembra de soja de primera comenzó en algunos establecimientos, pero el frío llevó a muchos productores a esperar mejores condiciones. La decisión busca evitar que las semillas permanezcan demasiado tiempo en el suelo sin germinar ni emerger, expuestas a factores que pueden comprometer la implantación.

En Junín, algunos productores ya iniciaron las labores, mientras que la mayoría aguardaba el paso de las lluvias acontecidas el pasado fin de semana del 24 y 25 de octubre antes de avanzar con mayor intensidad.

El escenario presenta así dos desafíos simultáneos: preservar el potencial de rendimiento de los cultivos de invierno y establecer los de verano en condiciones adecuadas. La expectativa de una campaña productiva continúa vigente, pero dependerá de cómo evolucione el clima durante las próximas semanas.

Para el trigo, la estimación de la Bolsa rosarina ofrece una señal alentadora. Para el maíz y la soja, en cambio, el desarrollo inicial exige cautela. En los tres casos, el comportamiento de las temperaturas, las lluvias y la respuesta de los cultivos terminará de definir cuánto de las expectativas actuales podrá convertirse en producción efectiva.

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