Lula da Silva logró este domingo un hito inédito desde el retorno de la democracia en Brasil: ganar un balotaje después de haber quedado en segundo lugar en la primera vuelta. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) logró la reelección tras obtener el 51,76% de los votos, frente al 48,24% que consiguió el senador.
En la instancia inicial, el mandatario había obtenido el 45,1% de los votos, frente al 47% de Flávio Bolsonaro, una diferencia que los sondeos previos no habían anticipado. Desde el retorno de las elecciones presidenciales directas en 1989, el candidato que encabezó la primera vuelta siempre llegó al Palacio de Planalto.
Los últimos colegios electorales de Brasil cerraron sus puertas a las 19.00 hora local (22.00 GMT) de este domingo para dar inicio al recuento de votos en la segunda vuelta electoral, poniendo fin al plazo extraordinario de dos horas fijado por la Corte Suprema Electoral. Una parte sustancial de las escuelas cerró a las 17.00 hora local (20.00 GMT), el horario original de cierre, y otra parte continuó dos horas más por orden judicial, en medio de un clima de marcada confusión entre las autoridades de mesa.
La medida respondió a un recurso interpuesto por el Partido de los Trabajadores (PT), que denunció irregularidades y falta de transporte público en municipios gobernados por la oposición. No obstante, la notificación judicial llegó poco después de las 17.00, hora prevista para el cierre original.
Para entonces, cientos de mesas ya habían clausurado la jornada, emitido sus boletines de urna impresos e incluso comenzado a enviar los dispositivos a las sedes de los Tribunales Regionales Electorales (TRE). Por ello, tanto el Supremo Tribunal Federal (STF) como el TSE aclararon que la decisión judicial valía solo para aquellos establecimientos que aún estaban recibiendo votantes. Tras el cierre de todas las urnas a las 19, las autoridades reanudaron el recuento de votos.
El mandatario participó en su séptima elección presidencial y llegó a la segunda vuelta con la confianza de que su experiencia en disputas electorales podía modificar el resultado de la primera ronda. En la noche del 4 de octubre, después de perder la primera vuelta, reconoció que le había sorprendido el resultado, pero se mostró confiado en darlo vuelta.
Y lo logró.