La laguna Mar Chiquita de Junín cuenta con una nueva herramienta tecnológica clave para enfrentar un semestre que se perfila complejo en materia hídrica. La Autoridad del Agua de la provincia de Buenos Aires instaló un visor hidrobiológico sobre el puente vertedero, un sistema de monitoreo en tiempo real que mide de forma remota las cotas aguas arriba y aguas abajo, optimizando la capacidad de respuesta ante posibles inundaciones.
La urgencia de la medida se respalda en datos alarmantes: el agua ya se encuentra 90 centímetros por encima del vertedero, tras registrar un preocupante ascenso de 12 centímetros en tan solo dos semanas. Las proyecciones compartidas en el Comité de Cuenca del Río Salado anticipan un incremento sustancial del caudal durante los próximos seis meses, potenciado por el impacto del fenómeno climático de El Niño entre fines de noviembre y marzo.
El nuevo visor hidrobiológico calcula promedios precisos que contemplan el oleaje de la laguna, permitiendo lecturas instantáneas y a distancia. Este avance evita que los equipos técnicos tengan que trasladarse por caminos rurales que suelen volverse intransitables durante los temporales.
Gastón Blanc, subsecretario de Vial Urbano y Rural del municipio, detalló que la información provista por este dispositivo será fundamental para definir los pasos a seguir. Actualmente, las autoridades evalúan alternativas de contingencia como la apertura de otra compuerta, una decisión que debe tomarse con cautela para no perder la capacidad de almacenamiento necesaria frente a eventos climáticos extraordinarios.
En paralelo al control en Mar Chiquita, el municipio ejecuta un plan de obras estructurales que se viene desarrollando desde el primer semestre del año para facilitar el drenaje urbano y rural. Las intervenciones alcanzaron a localidades vecinas como Morse, Agustín Roca, Agustina y Fortín Tiburcio, además de sectores periféricos de Junín como Cerrito Colorado, La Rufinita y Costa Verde.
Entre las tareas más destacadas se encuentran el perfilado de banquinas en la avenida de Circunvalación para favorecer el escurrimiento y la colocación de alcantarillas aliviadoras a los lados del puente Saavedra. Con estas obras y la centralización de datos del nuevo visor, la región busca mitigar el impacto de las intensas lluvias proyectadas para el mediano plazo.