Por: Redacción Semanario de Junín
La polémica por la legitimidad institucional y el uso de los títulos formales cobró fuerza en estos días, luego de ver la firma de la documentación que el interino Juan Fiorini mostró en las redes sociales, al formalizar la remodelación del Paseo Sáenz Peña, espacio que ya cuenta con algunos paraguas multicolores, como parte de los primeros trabajos de su puesta en valor.
En ese documento, que Fiorini subió a las redes sociales puede verse que estampa su firma en el espacio donde el sello muestra la palabra 'intendente' y no interino.
Desde algunos sectores, plantearon las dudas sobre 'el título' incorrecto en las formas y expusieron los decretos y resoluciones que llevan la firma de Juan Fiorini, quien actualmente ejerce la conducción del Poder Ejecutivo Municipal debido a la licencia otorgada al mandatario electo, Pablo Petrecca, actual senador provincial.

El eje de la discusión radica en una omisión técnica y simbólica en el despacho comunal: el sello oficial que estampa el funcionario reza únicamente "Intendente", borrando de la escena formal la palabra "Interino" desconociendo los registros que marcan con claridad bajo qué figura legal asumió Fiorini.
Según consta en las actas de la asunción, el cuerpo legislativo convalidó su traspaso temporal bajo la estricta condición de Intendente Interino, un rol supeditado de forma exclusiva a la vigencia de la licencia del intendente titular.
Esta encrucijada reglamentaria e institucional evoca de manera directa el análisis publicado por Semanario, cuando bajo el contundente título "Por qué Fiorini no es ‘Intendente’" https://semanariodejunin.com.ar/nota/67103/por-que-fiorini-no-es-intendente/ desglosó la naturaleza jurídica del cargo.
En dicha publicación se recordó que, legalmente, al concejal que reemplaza al jefe comunal legítimamente votado por el pueblo se lo debe denominar indefectiblemente como interino.
La fundamentación es clara y reside en la raíz de la representatividad democrática: los ciudadanos de Junín votaron a Fiorini en las urnas para que asumiera una banca en el Concejo Deliberante, y no para ocupar el máximo sillón de la municipalidad de forma permanente. Salvo que medie una futura victoria electoral por cuenta propia en dicha categoría, adjudicarse el título de "Intendente" a secas mediante un sello adulteraría la realidad del mandato que la sociedad le otorgó.
La falta de la aclaración correspondiente en la documentación oficial abre un interrogante legal y político: ¿puede un tecnicismo de papelería erosionar la transparencia institucional de Junín? Mientras las firmas continúan acumulándose en los boletines, la oposición y diversos analistas miran de cerca un detalle que, lejos de ser menor, roza la formalidad exigida por la Ley Orgánica de las Municipalidades.
En síntesis, una cosa no quita la otra. Bienvenida la remodelación y el mejoramiento de todos los espacios de Junín, pero el sello... deja mucho que desear.