El Día del Acompañante de Automovilismo en Argentina conmemora el sacrificio de los copilotos y rinde homenaje a quienes ocupaban un rol secundario pero vital, al lado de recordados pilotos del escenario nacional. En Junín, el recuerdo obligado es para el legado de Miguel "El Turco" Salem el histórico compañero de Eusebio Marcilla, dupla que ingresó en la memoria del Turismo Carretera por su ejemplar labor solidaria y compañerismo en las rutas tras la asistencia a Fangio y Urrutia en Trujillo, en el Gran Premio de las Américas, la mítica Buenos Aires-Caracas.
Cada 29 de octubre se conmemora el Día del Acompañante en el automovilismo argentino. La fecha, establecida en memoria del trágico accidente de Daniel Urrutia en el Gran Premio de la América del Sur de 1948, rinde tributo a aquellos hombres y mujeres que, desde la butaca derecha, desafiaron el peligro en las épocas más doradas y temerarias del Turismo Carretera. Eran mecánicos, navegantes, confidentes y, por sobre todas las cosas, hermanos de la ruta.
Aquel 29 de octubre de 1948, durante la fatídica etapa peruana de la Buenos Aires-Caracas, Juan Manuel Fangio y Daniel Urrutia volcaron en la oscuridad de la noche. Mientras otros competidores pasaron de largo sin advertir la tragedia, la cupé Chevrolet de Marcilla y Salem detuvo su marcha de inmediato.
Salem no dudó un segundo en bajarse y, junto a Marcilla, cargaron a los heridos para trasladarlos de urgencia al hospital de Chicope. Aquel gesto humanitario les costó el triunfo de la carrera más importante de sus vidas, pero les otorgó un título mucho más noble y eterno: el nacimiento de Marcilla como el "Caballero del Camino" y la consagración de Salem como el ladero perfecto de la decencia y el compañerismo.
En aquellos tiempos donde el TC se corría a velocidades escalofriantes por caminos de tierra, el rol del acompañante era vital. Miguel Salem no solo marcaba la hoja de ruta y bombeaba combustible manual; era el encargado de resolver roturas mecánicas imposibles en medio de la nada. La lealtad de Salem hacia Marcilla se mantuvo inalterable hasta el último día.
El 14 de marzo de 1953, durante la Vuelta de Santa Fe, una falla en los frenos provocó el fatal accidente de la dupla en la localidad de Recreo. Marcilla perdió la vida en el acto, mientras que Salem sobrevivió milagrosamente tras sufrir heridas de extrema gravedad. Con el paso de los años, "El Turco" se convirtió en el custodio viviente de la memoria de su gran amigo y piloto.
Aunque el rol del acompañante dejó de existir formalmente en el TC moderno en 2007 por razones de seguridad, su mística permanece intacta. El automovilismo actual no se entiende sin las bases de sacrificio que sentaron aquellos copilotos de ruta abierta.
Hoy, en un nuevo aniversario del Día del Acompañante, el recuerdo viaja directamente a Junín. Recordar a Daniel Urrutia es también homenajear a Miguel Salem, el hombre que con serenidad, overol engrasado y un corazón gigante en la butaca derecha, demostró que en el automovilismo argentino la gloria verdadera se mide en gestos humanos y no en copas.