La polémica por una orden de compra municipal de $36,3 millones para la contratación de la mítica banda de reggae Los Pericos enciende el debate sobre las prioridades presupuestarias en Junín. El trámite administrativo, emitido bajo la orden N.º 9158 a nombre de la firma SOCIREP SOL S.R.L. a través de la Subsecretaría de Turismo, ya fue facturado y descansa en los despachos de Contaduría en proceso de pago. Lo llamativo es que la banda no se presentó en la ciudad ni existen anuncios oficiales sobre el evento.
Mientras las dudas burocráticas persisten, surge un ejercicio matemático inevitable: ¿Qué impacto real tendría ese mismo dinero volcado a la emergencia alimentaria en los barrios más vulnerables de Junín?
Pongamos en la balanza para que determinen los lectores: un espectáculo de 90 minutos vs. 550 días de plato lleno para 50 pibes.
Si esos $36,3 millones se destinaran a abastecer de mercadería a un comedor y merendero de barrio que atienda de manera sostenida a un grupo de medio centenar de niños, la realidad social cambiaría drásticamente, al menos para ellos.
El dinero se transformaría en un escudo contra el hambre por un período extendido:
• Total de porciones garantizadas: ~27.500 prestaciones alimentarias (14.000 almuerzos/cenas y 13.500 meriendas).
• Tiempo de cobertura para 50 chicos: 550 días corridos. Esto equivale a un año y medio ininterrumpido dándoles de comer (almuerzo/cena + merienda) todos los días de la semana.
Para que el dinero rinda un año y medio a precios mayoristas locales, el menú se estructura sobre una base de cocina comunitaria eficiente y sabrosa, evitando intermediarios minoristas.
Almuerzo o Cena (Costo aproximado: $1.800 por porción) El esquema rota en tres platos base de alta aceptación y valor calórico:
• Lunes y Jueves: Guiso de fideos guisados o arroz largo fino con sofrito de verdura (cebolla, papa, zanahoria), puré de tomate y pollo trozado.
• Martes y Viernes: Polenta estofada con salsa boloñesa (carne picada común) y queso.
• Miércoles: Cazuela de lentejas espesa con verduras base, ideal para reforzar el hierro y la proteína vegetal.
La Merienda (Costo aproximado: $800 por porción)
La clave del ahorro absoluto es la elaboración propia para multiplicar el presupuesto:
• Bebida: Leche chocolatada caliente (a base de leche en polvo reconstituida, cacao y azúcar) o mate cocido en saquitos para los días alternativos.
• Acompañamiento: Pan casero horneado en el comedor, tortas fritas o bizcochuelos caseros, utilizando harina 000 común y grasa. Se eliminan por completo las galletitas comerciales, que triplican el costo.
Para entender el "milagro" de la optimización, cada peso rinde si se sectoriza con inteligencia comercial. La mercadería necesaria para alimentar a los 50 niños durante el año y medio se compone de:
• Secos Pesados (Arroz y Fideos): 5.000 kg en total, comprados directamente por pallet cerrado.
• Proteínas (Pollo y Carne): 1.200 kg almacenados en freezers comunitarios.
• Verduras Base (Bolsas de Papa, Cebolla y Zanahoria): 2.000 kg adquiridos de forma directa en el mercado frutihortícola regional.
• Lácteos y Panificados: 800 kg de leche en polvo (equivalentes a 8.000 litros listos) y 2.000 kg de harina común para el pan diario.
Si un municipio o una red comunitaria decidiera ejecutar este presupuesto de forma transparente y eficiente para maximizar los $36,3 millones, se deberían aplicar tres reglas de oro:
1. Compra centralizada por "Unidad de Contratación" provincial: Utilizar los marcos normativos de la Provincia de Buenos Aires para compilar licitaciones públicas de alimentos. Comprar directo a molinos harineros y arroceros bonaerenses baja el costo unitario hasta un 40% en comparación con un distribuidor tradicional.
2. Trazabilidad digital vía Alimentar Comunidad: Cruzar la asistencia con el programa nacional Alimentar Comunidad. Al registrar las compras mediante tarjetas prepagas específicas para comedores, se eliminan los desvíos de mercadería, se rinden cuentas automáticamente y se accede a reintegros impositivos o exenciones del IVA.
3. Red de panaderías comunitarias y madrinazgo: Equipar el comedor con un horno pizzero/pastelero industrial. Esto permite que las propias familias del barrio amasen el pan. El excedente de panificación puede venderse a bajo costo a los vecinos, generando un fondo rotatorio propio para costear las garrafas de gas, un gasto operativo crítico que suele quedar fuera de los cálculos.
El debate administrativo sigue abierto en las oficinas técnicas de Junín, pero en las calles, los números hablan por sí solos.
Mientras tanto seguimos esperando, la información municipal respecto del gasto que se pretende realizar, para cuándo lo tienen previsto y si no sería conveniente cambiar el proyecto para favorecer a chicos del distrito en medio de una crisis económica sin igual, como siquiera se vio durante 2001 o en pandemia.