domingo 25 de septiembre de 2022

LOCALES | 21 sep 2022

NOTA DE TAPA - CAOS CALLEJERO

Conducir a ciegas

Tras el artículo de la semana pasada, referido al caos del tránsito en Junín, más críticas llovieron sobre la titular del área de movilidad del municipio, Natalia Troncoso, quien en su displicencia sobre un tema de alta sensibilidad comunitaria maneja su cartera sin escuchar los reclamos de las organizaciones barriales y tampoco se acerca para verificar en el sitio cada una de las medidas que se toman en forma arbitraria y que no hacen más que complejizar la situación.


Por: Redacción Semanario de Junín

NOTA PUBLICADA EN LA EDICION IMPRESA Y DIGITAL Nº 323, DEL SABADO 17 DE SEPTIEMBRE

La nota de tapa del sábado pasado de SEMANARIO referida al caos callejero (https://semanariodejunin.com.ar/nota/30340/inmovilidad-urbana-caos-callejero/) que agregaron las modificaciones a la ordenanza de tránsito votada en el Concejo Deliberante en forma reciente, no hizo más que sumar numerosas quejas de vecinos y dirigentes fomentistas, afectados por éstas y otras medidas que fueron promovidas por el área de Movilidad Urbana del municipio a cargo de Natalia Troncoso.

Portada de la edición impresa del sábado pasado referida al caos callejero.

Lo más sorprendente del caso es que Troncoso dirige su gestión a “ciegas”, literalmente, porque ante cada pedido recibido por algún dirigente social para visitar un barrio y ver “in situ” la problemática del tránsito, ella misma se ocupa de explicar que no sale de su despacho y menos aún fuera del horario que tiene convenido con el municipio para su labor.

De este modo, queda explicado en parte -o en todo- el desbarajuste del tránsito que tiene Junín desde su llegada al cargo ya que no sólo no solucionó los problemas que ya venían planteándose sino que, por el contrario, generó otros que se suman a la ya penosa traza de calles de la ciudad que parecen haber sido diseñadas por una mente laberíntica, con un sinnúmero de arterias que terminan chocando con otras perpendiculares. Justamente sobre el tema fueron varios los que habían planteado a la funcionaria (sin que les prestara atención) el caso del cambio a mano única en Calle Colombia en su intersección con Javier Muñiz, cuando siempre fue necesaria una doble mano de una cuadra para retomar la calle Chile que se corta y no retomarla a ésta a través del peligroso (e ilegal) zigzag que significaría tomar de contramano la avenida.

Casos como estos resultan variados en las modificaciones llevadas adelante sin mirar claramente el sector y guiándose nada más que por unos mapas en la computadora.

Es más, salida del horno la ordenanza que se aprobó en un “levantamanos” oficialista sin siquiera leerla y analizarla en profundidad, a los dos días ya se había autorizado estacionar en calle Arias, cuando la iniciativa lo prohibía. Un verdadero carnaval de improvisaciones que nos lleva a transitar otra vez por calles con manos como estaban habilitadas en los años ’90, algo lindo para los nostálgicos, pero peligroso frente al crecimiento del parque automotor y ciclomotor.

Para quien quiera preguntarse porqué se dirige un proyecto de movilidad sin visitar el lugar y ordenar obras desde un escritorio, la respuesta es que nunca hubo un proyecto y tampoco un conocimiento del lugar. Al estilo de la gestión Petrecca, Troncoso abusó del cotillón como ocurrió con las obras coloridas y rimbombantes del colegio Padre Respuela en Pastor Bauman o la de la Avenida República y Alvear, que están plenas de palotes amarillos que recuerdan la saga de los minions y que sólo causan confusión porque todo el mercachifle vial termina confundiendo al conductor.

El desprecio del funcionario hacia quien recorre el barrio en forma permanente y pretende dar soluciones de forma orgánica colaborando con las autoridades municipales es la gota que colma el vaso a la hora de exponer las falencias del área y el abandono que se denota en las calles en cuanto a señalética vial.

Desde SEMANARIO hemos advertido en diferentes oportunidades que se trató de una verdadera falacia las veces que el intendente Pablo Petrecca se refirió a los nomencladores de las calles y los cambios, los cuales acontecieron a un par de cuadras a la redonda del municipio y el resto siguen verdes y desteñidos a lo largo y ancho de Junín. ¿Cómo saber cuál es la mano correspondiente si ni siquiera se ve la flecha? Algo que ocurre a plena luz del día. ¿Falta imaginarse de noche cómo transitar por la ciudad?

Sendas despintadas, semáforos con falta de sincronización en sitios concurridos y una falta total de coherencia a la hora de un proyecto válido, generan en buna parte de la comunidad una profunda decepción y alarma frente a un tema de gran sensibilidad como resulta el tránsito en Junín, la modernización necesaria y la seguridad indispensable para no seguir sumando heridos en forma cotidiana.

Tal como indicábamos en la edición anterior, hay controles policiales y de tránsito municipal en cada ingreso a Junín parando a los automovilistas y ni que hablar de aquellos inspectores que se agazapan en algunas cuadras laberínticas del centro para “pescar” a motociclistas sin papeles y seguir acumulando estos vehículos en predios municipales para luego mandarlos a destruir. Un singular sinsentido que sólo puede caber en la mente de funcionarios que, en su espíritu primigenio, buscan literalmente “joderle” la vida al prójimo.

Por lo relatado y a pesar de que la descripción en la página web del municipio indique que: “En la Secretaría de Planeamiento, Movilidad y Obras Públicas trabajamos para contribuir a una mayor calidad de vida de la población mediante el mejoramiento de la infraestructura pública de la ciudad y el partido”. En el área de movilidad urbana del municipio todo parece funcionar del modo descripto al principio o peor aún, utilizando la técnica de “ensayo y error” para de ese modo seguir perdiendo tiempo precioso para elaborar políticas públicas que permitan transitar tranquilos a todos y cada uno de los habitantes.

Vale cerrar con un ejemplo cotidiano y tal como plantean los especialistas, el parque de motocicletas en las zonas urbanas ha crecido vertiginosamente en los últimos 15 años. Municipios grandes, medianos y pequeños están incluidos en este escenario donde la motocicleta es un medio de transporte muy importante por la cantidad, pero su uso extensivo no está debidamente regulado, lo que es factor de muchos accidentes.

La demanda creciente de moto vehículos está asociada a distintas variables que se vinculan muchas veces como sustituto del transporte público, el esparcimiento y los servicios de distribución de mercaderías y mensajería.

Dado los múltiples usos de un medio de transporte que se tornó masivo, resulta prioritario establecer medidas claras, no para regular su uso en sí, sino para alentar su buen uso y reducir los índices de accidentes, entendiendo los aspectos focales de la actividad sin descuidar la perspectiva global en materia de seguridad vial y partiendo del punto que es necesario considerar las motos como las nuevas protagonistas de la vía pública a nivel nacional, provincial y local, desde las grandes ciudades hasta en el más pequeño de los municipios y sin discriminar a los motociclistas que, bien educados en cuanto a orden vial, pueden generar un beneficio. Pero si es que la gestión se dispone a llevar adelante un proyecto serio y sustentable, con personal capacitado, comprometido y responsable.

Y mientras en nuestro medio parece ser un artefacto diabólico, en algunos casos el ciclomotor se revaloró como una verdadera alternativa de movilidad, debido a atributos como la accesibilidad, la flexibilidad, la agilidad en el recorrido, la facilidad de estacionamiento y su bajo consumo de combustible. Del lado de la oferta, la diversificación en los modelos, la reducción de precios de venta, las amplias modalidades de financiamiento y buen servicio post-venta se conjugan con aspiraciones de los demandantes.

El punto más débil del tránsito en motocicletas es su índice de accidentes de tránsito con víctimas graves o fatales, lo que lleva a diseñar políticas concretas municipales ya que representa un importante problema de salud pública.

La principal causa de muerte en los accidentes en motocicletas es la falta de casco, ya que su uso no se cumple plenamente en la mayoría de los lugares, pero convengamos en que tampoco se llevan a cabo campañas de educación vial y todo termina con medidas punitivas en la falsa, bruta y facilista creencia de que “el mejor castigo es el bolsillo”. Cosa que si así fuera ya el problema se habría solucionado.

OTRA HISTORIA

El alcance de un plan de movilidad urbana sostenible tiene que abarcar todos los modos y formas de transporte de toda la aglomeración urbana, incluyendo desplazamientos y estacionamientos públicos y privados, de pasajeros y mercaderías, motorizados y no motorizados, algo muy lejos de la tarea emprendida por el área en nuestra ciudad.

El plan de movilidad urbana sostenible es un medio para afrontar de manera eficaz, problemas relacionados con el transporte en áreas urbanas, basado en prácticas existentes y en marcos regulatorios, que integra:

Una estrategia participativa, que involucre a los ciudadanos, a los actores predominantes y a los líderes de opinión.

Un compromiso con la sostenibilidad, que desarrolle los principios acordados de sostenibilidad y movilidad e incorpore criterios sociales, económicos, medioambientales y político institucionales.

Una visión clara con objetivos cuantificados y mensurables, que incorpore el largo plazo, ya que las inversiones a realizar son importantes, y cuantifique los resultados concretos a alcanzar. Debe cubrir todos los modos y formas de transporte: público y privado, pasajeros y mercancías, motorizado o no motorizado, en movimiento o estacionado.

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