El Gobierno de Junín llevó adelante los festejos por el Día de la Primavera y del Estudiante en el Parque Borchex este lunes 21 de septiembre de 2026, a pesar de las complicaciones climáticas generadas por el viento y una alerta amarilla meteorológica vigente. Esta decisión de sostener a rajatabla los festejos en el Parque Borchex, desoyendo una expresa alerta amarilla por vientos intensos, expuso una peligrosa escala de prioridades oficiales.
En una jornada donde las ráfagas amenazaban la integridad física de miles de jóvenes, la gestión local prefirió el marketing de la foto masiva y anunciar que extendió el horario de micros por el lugar del espectáculo antes que la prevención elemental. Una "ruleta rusa" climática que, por puro azar, no terminó en tragedia, pero que deja al desnudo una alarmante liviandad institucional.
Celebrar la juventud y dar espacio a los emprendedores locales son iniciativas loables, pero jamás a expensas de la seguridad pública. Montar escenarios, pantallas, estructuras de food trucks y convocar a una multitud en un predio al aire libre y bajo una alerta meteorológica vigente es, cuanto menos, una irresponsabilidad.
Si el propio Servicio Meteorológico Nacional advierte sobre riesgos potenciales, el rol del Estado comunal debe ser el de proteger, reprogramar y concientizar, no el de forzar la presencialidad para no perder una fecha en el calendario político.
Este episodio no es un hecho aislado, sino el síntoma de un patrón de conducta donde la inacción o la reacción tardía parecen ser el sello de la gestión. Tampoco es la primera vez que decide llevar adelante un evento haciendo caso omiso a las alertas.
Esta temeridad resulta doblemente alarmante si se revisa el archivo de la ciudad. Junín no es ajena a las consecuencias letales del viento. En enero de este año autorizó el denominado Cruce Mediano, una prueba de 2.500mts en el espejo de agua local, pese a que desde la Provincia se alertó que el lugar figura entre los lugares en “rojo” (riesgo alto) por la presencia de cianobacterias. https://semanariodejunin.com.ar/nota/66769/pese-a-estar-bajo-alerta-roja-por-cianobacterias-el-municipio-autorizo-una-prueba-de-natacion-en-la-laguna-de-gomez/
Por otro lado, todavía está fresco en la memoria colectiva el feroz temporal que azotó al casco urbano y las localidades vecinas, donde ráfagas destructivas derribaron más de 50 árboles, postes de servicios y causaron voladuras de techos en los clubes Defensa Argentina y Jorge Newbery. En aquella oportunidad, las cuadrillas municipales y Defensa Civil debieron trabajar a destajo para contener una emergencia urbana absoluta.
Pero la administración PRO local sabe de repetir su propia inoperancia. Desde SEMANARIO advertimos en numersosas ocasiones el desinterés en cuidar la vida ajena, al permitir eventos y acciones al aire libre, especialmente en fiestas de fin de año, con clima adverso.
Una de ellas fue en 2019 https://semanariodejunin.com.ar/nota/9304/no-sigamos-tentando-al-demonio/ , otra en 2023 https://semanariodejunin.com.ar/nota/33564/control-cero-mal-arranque/ y una más, este 2026. En todas, el protagonismo lo tuvo la municipalidad, que prefirió su ausencia a controlar.
¿Cómo es posible que con semejantes antecedentes, el propio Municipio decida aglomerar a miles de personas en el Parque Borchex bajo un pronóstico de ráfagas peligrosas? La contradicción oficial es total: mientras en otros distritos bonaerenses —como La Plata o Tandil— primó la cordura y se suspendieron los picnics y festivales al aire libre para cuidar a los vecinos, en Junín se optó por encender las luces del escenario principal y cruzar los dedos.
Gobernar es establecer prioridades. Cuando la espectacularidad de un cierre musical con "El Lauta" o la urgencia de sostener una vidriera política se imponen sobre el principio de precaución ante una alerta meteorológica, el mensaje es claro. Junín necesita una administración comunal activa en lo importante —la infraestructura, la seguridad vial, el empleo genuino y la planificación urbana— y prudente en lo accesorio.
Festejar bajo la tormenta no es una muestra de gestión; es, lisa y llanamente, una temeridad que los juninenses no merecen pagar con su seguridad.
Una historia más, del 'modelo' de ciudad